Un administrador de fondos brasileño hizo un gesto de fastidio. Más que nada, hastiado del llamativo consumo de los nuevos ricos de Brasil. En una reciente fiesta de casamiento en las afueras de San Pablo, él fue uno de los pocos invitados que llegó en auto; el resto lo había hecho en helicóptero.
Todo está relacionado con las materias primas, aseguró. Sin China, nada de esto estaría sucediendo.
El ejecutivo apenas exageraba. Gran parte de la prosperidad de América del Sur de la última década se debe al boom de los precios de los commodities generado por China.
En Bogotá, Brasilia y Buenos Aires, la crisis de deuda de la eurozona es apenas un número secundario del show. El total de préstamos europeos equivalen a cerca del 15% del Producto Bruto Interno (PBI) latinoamericano, un nivel significativo pero manejable.
Europa mientras tanto representa sólo 11% del comercio de la región. Si los funcionarios brasileños ocasionalmente reprenden a sus pares de la eurozona por las políticas que se toman en esa región es porque pueden darse el lujo de hacerlo.
El show que importa es China y no la eurozona. En realidad, el crecimiento chino impacta igual o más en las economías sudamericanas que en todo el resto del mundo, calcula JPMorgan, el banco de inversión. Es por eso que para Sudamérica el mayor problema surgiría de una desaceleración de la economía china, y no de un derrumbe de la eurozona.
Los efectos son potencialmente serios. Si China crece menos, caerán los precios de las materias primas, que representan la mitad de las exportaciones latinoamericanas. Los déficits de la cuenta corriente se ampliarán. La política fiscal también tendrá que ajustarse: los ingresos relacionados con los commodities representan una cuarta parte del presupuesto de Chile y México.
Los sustanciales flujos financieros chinos que ingresan a la región también se verían afectados. La inversión extranjera directa en América del Sur ya es superior a la de Estados Unidos y Europa juntas. Las compañías estatales chinas también otorgaron préstamos multimillonarios en dólares a países como Venezuela y Ecuador, que tienen problemas para acceder a los mercados financieros.
Si desapareciera esta generosidad, sin duda se terminarían algunas de las extravagancias sudamericanas de los últimos años, como la proyección panamericana que hizo el presidente Hugo Chavez de su revolución bolivariana. Y, en términos más generales, la inversión extranjera ya no llegará tan fácilmente al sector de recursos naturales. Por el contrario, dependerá de las reformas estructurales y de la solidez de las instituciones y gobiernos.
Por lo tanto, una desaceleración provocada por China separaría el trigo de los reformistas más dinámicos de Sudamérica (lo que significaría Brasil, Chile, Colombia y Perú) de la paja de sus rezagados heterodoxos (Argentina, Venezuela y Ecuador). También revelaría qué proporción del reciente desempeño de Sudamérica se debe a sus propios esfuerzos y qué, por lo tanto, podría mantenerse.
Algunos de los cambios de los últimos 20 años han sido estructurales, y por lo tanto probablemente sean permanentes. La democracia y la estabilidad macroeconómica también están arraigadas en gran parte de la región: mantener la baja inflación ya no es la única preocupación de los fríos tecnócratas sino una meta que le hace ganar votos a los políticos. Disminuyó la desigualdad, lo que es alentador.
Estamos más pendientes de lo que sucede en Asia, que en Europa, aseguró Frank de Lima, ministro de Economía de Panamá. El hastiado administrador de fondos brasileño coincidiría con esa visión.
LA UNIÓN EUROPEA PODRÁ PLANTEAR CAMBIOS A LOS PRESUPUESTOS NACIONALES
La Comisión Europea ha propuesto que la Unión Europea pueda forzar a los países en crisis a pedir asistencia financiera con el objetivo de evitar un agravamiento de la situación y un aumento de los costes del rescate.
Cuando se considere que la situación financiera de un país pone en riesgo al conjunto de la eurozona, las nuevas reglas permitirán a Bruselas aconsejar al Estado en cuestión que pida asistencia financiera.
Aunque se trate sólo de una recomendación, en la práctica la reacción de los mercados obligará al país a buscar ayuda en esos casos.
El comisario de Asuntos Económicos, Olli Rehn, ha explicado en rueda de prensa que la experiencia de Grecia, Portugal e Irlanda demuestra que “un Estado miembro normalmente quiere evitar un programa (de rescate) hasta el último momento”.
“Esto ha provocado que la situación empeore significativamente entretanto para el país afectado y para el conjunto de la eurozona, y ha aumentado los costes para otros Estados miembros e incrementado las necesidades de financiación también”, ha resaltado Rehn.
Las nuevas reglas, que deben ser aprobadas por los Gobiernos y la Eurocámara, permitirán que la Unión Europea plantee cambios a los presupuestos de los países con déficit excesivo cuando detecte desviaciones en los objetivos de ajuste fiscal.
En todo caso, la última palabra para aprobar las cuentas públicas la seguirán teniendo los parlamentos nacionales porque lo contrario exigiría una reforma del Tratado. “Con las nuevas reglas, los presupuestos nacionales los prepararán por supuesto los Gobiernos y los votarán los parlamentos nacionales”, ha dicho el presidente del Ejecutivo comunitario, José Manuel Durao Barroso, en rueda de prensa.
No obstante, Alemania, Países Bajos o Finlandia ya han pedido ir mucho más lejos y realizar un cambio en los Tratados para que la Unión Europea pueda intervenir directamente en los presupuestos nacionales de los países incumplidores, que perderían así el control de sus cuentas públicas.
La legislación permitirá a la Comisión y al Consejo examinar los borradores de los presupuestos nacionales ex-ante y adoptar una opinión sobre ellos antes de que sean aprobados por los parlamentos nacionales.
Si un país presenta un presupuesto que no es compatible con las reglas comunes, la Unión Europea podrá pedir una segunda lectura del Parlamento y también enmiendas a lo largo del ejercicio si se detectan desviaciones respecto a los objetivos. Los países con más problemas quedarán sometidos a una vigilancia reforzada de Bruselas.
En la actualidad, este tipo de supervisión sólo se usa con los países rescatados: es el caso de Grecia, Portugal e Irlanda. Anticipando la entrada en vigor de la nueva legislación, Italia ha aceptado ya someterse a la vigilancia de la Unión Europea y del Fondo Monetario Internacional (FMI), aunque no está recibiendo asistencia financiera.
La norma exige además que todos los países introduzcan, preferentemente en su Constitución como ha hecho España, límites al déficit y a la deuda. Además, obliga a basar los presupuestos en previsiones económicas elaboradas por entidades independientes.
Según algunos economistas, una moneda única no le permite a la Unión Europea aislarse de los mercados mundiales; pero sí crear un poder económico capaz de negociar en términos de igualdad con los Estados Unidos. Si todos los actuales miembros de la UE se integran de manera definitiva al proyecto (ahora mismo sólo hay doce de quince), la zona del euro o “Eurolandia” será la más vasta economía del mundo.
El euro tendrá entonces la capacidad de disputar al dólar estadounidense el sitio de la divisa dominante. Si el euro se establece en el futuro como una moneda confiable, un colapso del dólar (por otra parte no deseable) se vuelve más que una probabilidad. Si sigue adelante, el euro traerá el tiempo en el que Estados Unidos ya no será capaz de prosperar como el deudor más grande del mundo. Con el tiempo, quizá bastante rápido, seguirá de modo inexorable un cambio en el equilibrio del poder económico mundial.
Es cierto, no obstante, que aún no están puestas las condiciones internas para el éxito de la nueva divisa. Bajo un régimen de tasa de interés única, algunos países y regiones languidecerán mientras otros prosperan. En la Unión Europea no existen las condiciones que han permitido a los Estados Unidos adaptarse a estas divergencias. En el presente, Europa carece de una movilidad laboral extendida en el continente y no tiene mecanismos fiscales para evitar los grandes charcos de desempleo que empapan las regiones deprimidas de Europa.
Con el euro en operación, empero, las instituciones europeas estarán obligadas a remediar estas fallas. Se verán forzadas a desarrollar políticas que le permitan a la economía responder, de un modo más flexible, a los imperativos y constreñimientos de un régimen de moneda única.
Debe tenerse en cuenta que la moneda única no puede aislar a Europa de las presiones competitivas -cada vez más intensas- que surgen de procesos globalizadores que vienen de siglos. Probablemente, mucho tiempo después de que el laissez faire global haya pasado a la historia, Europatodavía necesitará encontrar su sitio en un mundo alterado, de modo irreversible, por la industrialización.
La moneda única tampoco puede proteger a Europa de las consecuencias del colapso económico en los países vecinos. Si Rusia se hunde en el caos después del colapso del rublo, puede que no sea inmanejable el impacto económico directo sobre los países de la Unión Europea. El impacto político y social sería considerable. ¿
La moneda única será de poca ayuda para Europa al ocuparse de semejantes problemas. Pero le da una poderosa ventaja a la Unión Europea para responder a la crisis más vasta del laissez faire global.
Si el mercado mundial comienza a caerse en pedazos bajo presiones que ya no pueda contener, Europa será el más grande bloque económico del mundo. Su tamaño y su riqueza le permitirán presionar a favor de las reformas que limiten la movilidad del capital.
Si el euro sobrevive al torbellino de los años por venir, su posición de pivote fortalecerá la voz de Europa pidiendo la regulación del comercio especulativo en las divisas. Incluso en el caso de una depresión global, como aquella de los años treinta, los efectos sobre Europa podrían ser menos severos que en Estados Unidos o en los países de Asia.
El expresidente del Gobierno José María Aznar ha llegado este lunes a la sede del partido en la madrileña calle Génova para participar en la reunión del Comité Ejecutivo convocada por el ganador de las elecciones,Mariano Rajoy, un día después del triunfo electoral y a la que, entre otros dirigentes del partido, asisten los “barones” territoriales.
Rajoy ha convocado el XVII Congreso Nacional del PP para el 17, 18 y 19 de febrero, unos días después de que el PSOE celebre el ordinario para renovar la dirección del partido vapuleado por las urnas. La cita se celebrará en Andalucía, un mes antes de las autonómicas, según ha avanzado la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, en la rueda de prensa posterior a la Ejecutiva del PP.
Además, el dirigente ha designado a la que ha sido portavoz parlamentaria Soraya Sáenz de Santamaría para coordinar el proceso del traspaso de poderes. Será ella la que mantenga la interlocución con Ramón Jáuregui para facilitar así el traspaso de poderes y el cambio de Gobierno, que tiene que ser “modélico”, ha reproducido Cospedal. Rajoy, asimismo, ha señalado que quiere tener su Gobierno hecho antes de Nochebuena.
Según ha desglosado la presidenta de Castilla-La Mancha, el PP se toma el testigo y la confianza depositada por los españoles en este partido para diversos objetivos: “Para poner orden, cumplir con las responsabilidades del Gobierno y los deberes como país, para realizar las reformas necsearias y para tener un Gobierno presidido por el rigor, la seriedad, el trabajo, la constancia y la perserverancia en la lucha contra el desempleo“.
Cospedal ha informado de que el jefe de filas populares quiere abrir de inmediato una ronda de contactos con todos los grupos parlamentarios, pero al ser preguntada por si esta ronda incluirá a Amaiur, la “número dos” del PP ha indicado que solo lo hará con aquellos grupos que tengan objetivos parlamentarios acordes con el marco constitucional.
Antes que Rajoy en la reunión del Comité, ha tomado la palabra la vicesecretaria de Organización y directora de la campaña, Ana Mato, para leer un informe sobre los resultados de las elecciones de ayer, en las que el PP consiguió el mejor resultado de su historia al sumar 186 escaños.
Todo al Twitter
Aznar llegó a la sede del partido, lo que ha provocado un gran revuelo entre los medios de comunicación, más numerosos que nunca en la calle Génova. El expresidente no ha querido realizar declaraciones y se ha limitado a constatar que el resultado obtenido por el PP en las generales ha sido “histórico“.
El expresidente ha vuelto a la sede nacional un día después de que acompañara a Rajoy en la noche electoral. Aunque el exjefe del Ejecutivo y presidente de honor del PP forma parte del Comité Ejecutivo, es la primera vez que se recuerda que participe en una reunión de este órgano desde que dejara el Gobierno en 2004.
Antes de Aznar, han llegado a Génova los presidentes de Extremadura, José Antonio Monago; Aragón, Luisa Fernanda Rudi; y la Comunidad Valenciana, Alberto Fabra. También han entrado los presidentes del PP en Cataluña, Alicia Sánchez Camacho, Canarias, José Manuel Soria, y Andalucía, Javier Arenas. Minutos después del expresidente Aznar llegó la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre.
A través del usuario de Twitter, el barón extremeño, Monago, ha ido contando lo que sucedía en el interior de la Ejecutiva: “Los españoles han votado por la austeridad, la estabilidad y las reformas“, les ha dicho el líder del PP, además de enfatizar en el aspecto económico: “El euro no es la moneda de otros, es nuestra moneda“.
Según ha relatado el dirigente autonómico, el gallego ha comenzado su intervención con una frase lapidaria: “Nosotros vamos a decir siempre la verdad, éste es el primer punto” de la política que aplicará el PP.
La tasa de interés que Italia y Españahan debido pagar para colocar sus títulos de deuda pública ha colocado a ambos países al borde del rescate por parte de la Eurozona, al tiempo que la desconfianza de los mercados ha llegado ya a Francia, Bélgica y Austria.
Se trata del corazón de la Eurozona.
La crisis de la deuda soberana europea ya no es, claramente, un problema de la periferia del Viejo Continente.
En realidad, no lo ha sido nunca desde su inicio en Grecia, pero ahora ya resulta innegable que Francia y Alemania están en la antesala de ingresar en el club de los leprosos.
Bien mirado, la fuga de capitales sufrida por Austria, constituye una seria preocupación para Alemania de cuya economía la austríaca es un apéndice.
Si algún país destacaba como refugio en Europa, además de Suiza, ese era Alemania, con una consideración de sus bonos soberanos como altamente protegidos.
Aunque lo mismo pueda decirse de Francia, la segunda economía europea después de Alemania, y de Bélgica, nación industrial y cuya capital es también la de la Unión Europea (UE), esta semana el aumento del riesgo-país de ambos países parece advertir sobre la inminencia de una crisis mayúscula en toda la región.
La sistemática caída de las Bolsas a lo largo de la semana que acaba de culminar, así como las dificultades cada vez mayores de Italia y España para colocar sus emisiones de deuda, sumado todo esto a la desconfianza rotunda, interna y externa, que despiertan los gobiernos técnicos de Grecia e Italia, trazan un derrotero difícilmente reversible en Europa.
En menos de una semana, el nuevo premier heleno, Lukas Papademos, ex vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), ya ha debido enfrentar una resistencia indoblegable de la derechista Nueva Democracia, el partido que falsificó las cuentas griegas ante la UE cuando gobernaba Grecia a comienzos de esta década. No sólo eso.
El rechazo de la calle a las políticas de austeridad de la coalición de socialistas, Nueva Democracia y el partido de extrema derecha Laos, parece augurar cortísima vida al gobierno técnico griego.
Las noticias procedentes de Atenas hablan de que Nueva Democracia propiciaría una caída del actual gobierno que integra para abrir paso a elecciones generales y a una salida de Grecia del euro, sin que ello signifique un afloje en el grado del ajuste económico.
En Italia, el nuevo primer ministro Mario Monti se ha declarado partidario de un ajuste a fondo y en contra de cualquier pedido de ayuda mayor al BCE, a través queéste adquiera los títulos públicos italianos que están en las carteras de la banca de ese país, por lo que ha pedido agotar la actual Legislatura para dar una salida a la crisis.
Se trata de un planteamiento que gira en el vacío ya que el carácter técnico de su gobierno priva a Monti de un apoyo importante de los partidos (Berlusconi, Liga Norte, centro-izquierda), aunque estos declamen que sostendrán al nuevo jefe del gobierno italiano.
La llegada de la crisis también a la periferia de la UE, es el caso de Hungría cuya moneda, el florín, se desploma, la morosidad bancaria crece, el ajuste se pone a la orden del día y se reanudan conversaciones con el FMI, muestra a las claras que en dos semanas se ha acelerado notablemente la desestabilización europea.
No hay que olvidar que España, junto con Italia, son los mayores deudores de los bancos franceses y alemanes y que, para colocar bonos de su deuda en el mercado, pagaron el jueves el 7%, el nivel de tasa al cual Portugal, Irlanda y Grecia debieron ser rescatado por el Fondo Europeo de Estabilización Financiera (FEEF).
Este fondo, cuyo monto de 440.000 millones de dólares, no ha podido ser ampliado pues Alemania se niega a hacer aportes y, debido a esto, China y países emergentes como Brasil tampoco ha querido contribuir, no está en condiciones de acudir al rescate de los dos colosos meridionales.
Un estallido social en Grecia, una posibilidad que crece por día, según las informaciones que llegan desde ese país; un rápido fracaso de Monti en Italia y/o un decepcionante programa de gobierno de Rajoy en España, son elementos que solos o combinados podrían dar la puntilla a la Eurozona.
Y no se trata solamente de la desaparición del euro y la apertura de una fase de quiebras bancarias en todos los países de la zona. En el fondo, si no se alcanza una solución rápida a este descalabro en desarrollo, lo que está en cuestión es la existencia misma de la Unión Europea.
Los mercados daban una tregua a la Eurozona, que amenazó con sancionar a los países que incumplan las normas de rigor para evitar que la crisis de la deuda hunda a Italia, donde el miércoles asumió un nuevo gobierno, y acabe de derribar a Grecia.
El ex comisario europeo Mario Monti es oficialmente el nuevo jefe del gobierno de Italia, que está integrado exclusivamente por tecnócratas.
Monti anunció también que él mismo asumirá la cartera de Economía, tras presentar a su equipo al presidente de la República, Giorgio Napolitano.
Monti ha creado también un superministerio del crecimiento que integra las carteras de Desarrollo Económico, Infraestructuras y Transportes y estará dirigido por el presidente del segundo banco de Italia, el Intesa San Paolo, Corrado Passera.
Este gobierno, reducido, debería obtener sin dificultades la confianza del Parlamento donde dispone de una holgada mayoría.
En Atenas, el Parlamento griego se preparaba para ratificar al nuevo gobierno dirigido por el ex vicepresidente del Banco Central Europeo Lucas Papademos.
Al igual que en Italia, este voto se presenta como una formalidad ya que el nuevo gobierno de unidad cuenta con amplia mayoría.
Pero el nombramiento de estos dos gobiernos ha contribuido a reducir sólo en parte las tensiones.
A mitad de la tarde, las Bolsas de París, Fráncfort y Londres bajaban, pero las de Milán y Madrid subían.
Igual sucedía en los mercados de la deuda, donde las tasas a diez años bajaron a principios de la jornada antes de subir, para volver a bajar en la tarde. Esto no ha impedido que la prima de riesgo -el diferencial con el bono alemán a diez años es el referente- aumente en algunos países de la zona euro. La de Italia se situaba a media tarde en 512 puntos básicos, la de España en 455 puntos, Bélgica 305 y Francia 184 puntos básicos.
La situación preocupa más allá de la zona euro.
“Estoy y estuve profundamente inquieto”, dijo el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en Australia, quien teme que “hasta que no se implemente un plan concreto y una estructura que envíe un mensaje claro a los mercados, diciendo que Europa respalda firmemente al euro y hará lo que debe hacer, vamos a seguir viendo el tipo de turbulencias que hemos conocido”.
Y es que, para la jefa del gobierno alemán, Angela Merkel, la zona euro no ha dado “suficientes” respuestas para el futuro de la Unión Monetaria y recordó que el restablecimiento de la “confianza” en la capacidad de determinados países para ordenar sus finanzas públicas y a reformar su economía “no es suficiente”.
Ello se conseguirá, dijo, con un cambio en los tratados europeos que refuerce el poder de las instituciones para sancionar a los países que incumplan el Pacto de Estabilidad y de Crecimiento.
En este sentido, la Comisión Europea aseguró que redoblará la vigilancia de los presupuestos de los países cuyos déficits derrapan.
Los europeos han vuelto a presionar a Grecia para que sus dirigentes se comprometan por escrito a cumplir las promesas de austeridad presupuestaria y reformas, condición innegociable para el desbloqueo de dinero que le evite la bancarrota.
“Sometemos la entrega del sexto tramo de ayuda (8.000 millones de euros) al cumplimiento de todas las decisiones adoptadas los días 26 y 27 de octubre (en una cumbre en Bruselas)”, recordó el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker.
El dirigente del Instituto de la Finanza Internacional (IIF), encargado de negociar con Grecia la quita del 50% de la deuda en manos privadas, viajó este miércoles a la capital griega para reunirse con los dirigentes del país, entre ellos el ministro de Finanzas, Evangelos Venizelos, que calificó el viernes “de urgente el lanzamiento oficial y público” de dichas negociaciones.
Por su parte, el gobierno portugués anunció que la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI) dieron el visto bueno a la aplicación de las medidas de austeridad lo que desbloqueará un nuevo tramo del crédito de 78.000 millones de euros concedido en mayo.
En España, otro país en el ojo de mira de los mercados, el gobierno reconoció que el crecimiento del país para 2011 se situará en torno al 0,8%, por debajo de la previsión oficial que era hasta ahora del 1,3%.
El Instituto Internacional de Finanzas (IIF) ha manifestado hoy su disposición a participar en la condonación de la deuda de Grecia, pero no prevé una solución rápida. El director del IIF, Charles Dallara, ha dicho que se va a crear un comité para sondear las posibilidades que existen.
Dallara ha asegurado que no se va a llevar a cabo una nueva ronda de negociaciones sobre la cuantía de la condonación, que según acordó la UE debe llegar como mínimo al 50%. Dicho pacto estaba conformado por: la quita de la deuda griega del 50%, un fondo de rescate para los países con problemas con una capacidad de un billón de euros y un compromiso de recapitalización de la banca europea.
Estas son las tres principales conclusiones de la cumbre que celebraron en Bruselas los líderes de la zona euro. Tras más de siete horas de negociaciones, los jefes de Estado y de Gobierno de los 17 países de la eurozona pactaron con la banca para que asuma pérdidas del 50% en los bonos griegos en sus balances, que supone unos 100.000 millones de euros, según informaron fuentes comunitarias. El objetivo de esta quita es reducir el nivel de deuda de Grecia al 120% del PIB de aquí a 2020, según dijo ayer la canciller alemana, Angela Merkel. El impago parcial de los bonos griegos es uno de los tres pilares del plan de la UE para combatir la crisis de deuda.
El anuncio, en cualquier caso, es un avance con vistas a superar la crisis ya que era una condición indispensable para seguir adelante con el plan de rescate con el objetivo de devolver la sostenibilidad fiscal en sus cuentas.
En el comité están representados entre el 70 y el 80 % de los deudores, entre ellos los bancos griegos. Tras una reunión en la sede central del banco alemán Deutsche Bank por invitación del IIF, Dallara añadió que “todas las partes deben hacer concesiones para solucionar el problema griego” y calificó la situación en Grecia de “única”.
No obstante, Dallara ha considerado que la condonación de la deuda no es una pócima mágica con la que se pueden curar los problemas de Grecia de un golpe. Así, ha añadido que los acuerdos a los que se llegó en octubre en Bruselas están examinados a fondo y que se confía en que el nuevo Gobierno griego, liderado por Lukas Papademos, se esforzará en reducir el endeudamiento.
Dallara no ha presentado planes más detallados de cómo se va a producir la condonación de la deuda y se ha mostrado confiado en poder encontrar una base común con los griegos las próximas semanas. Los acreedores privados de Grecia deben aceptar una condonación del 50% de la deuda griega, lo que supone unos 100.000 millones de euros, como parte del segundo plan de rescate para el país.
El Estado griego tiene un endeudamiento de 340.000 millones de euros, de ellos 50.000 millones de euros en manos de bancos griegos y otros 45.000 millones de euros en bancos europeos. Otros inversores como aseguradoras, fondos de pensiones y fondos de inversión libre (hedge funds) tienen una exposición a la deuda de Grecia de unos 100.000 millones de euros.
El ministro de Finanzas griego, Evangelos Venizelos, dijo en un comunicado que “nuestro objetivo es concertar un acuerdo que implique el máximo número posible de acreedores. Queremos conocer lo que piensan el IIF y las otras organizaciones de acreedores privados para que el cambio de bonos dé los mejores resultados posibles”.
SITUACIÓN ECONÓMICA ESPAÑOLA: EL TESORO COLOCA 3.562 MILLONES AL INTERÉS MÁS ALTO DESDE 1997
El Tesoro Público ha conseguido colocar 3.562 millones de euros en obligaciones a 10 años, aunque se ha visto obligado a subir el interés al nivel más alto desde el año 1997, por encima del 7%, ante la presión de los mercados.
De hecho, para encontrar una rentabilidad superior al 7% en este papel hay que remontarse al año 1997, cuando el Tesoro colocó obligaciones a 10 años con un interés del 7,26%.
Con la subida de tipos, el organismo dirigido por Soledad Núñez ha conseguido situarse en la parte media del rango, ya que esperaba captar entre 3.000 y 4.000 millones de euros. La demanda ha superado los 5.500 millones.
En concreto, el Tesoro ha colocado 3.562 millones en obligaciones con un cupón del 5,85% y vencimiento a 31 de enero de 2022. Sin embargo, ha elevado el interés desde el 5,453% de la emisión de octubre al 7,088% actual.
En la subasta de octubre de este año , el Tesoro colocó 1.787,62 millones en obligaciones a diez años, aunque pudo rebajar el interés a pesar de que la emisión coincidió con la última rebaja de calificación de Moody’s.
Sin embargo, a pesar de esto las tensiones han crecido mucho desde entonces y los mercados siguen apuntando a España, que esta semana ya tuvo que elevar a niveles máximos la rentabilidad de las letras a 12 y 18 meses en la subasta del martes para colocar la cantidad prevista.
De hecho, la prima de riesgo ofrecida a los inversores por los bonos españoles a diez años respecto a los alemanes ha llegado a tocar durante la mañana los 500 puntos básicos tras conocerse los resultados de la subasta, con un rendimiento del 6,762%.
La subasta se celebra además un día después de que el Gobierno haya recortado medio punto su previsión de crecimiento para el 2011, hasta el 0,8% y tres días antes de las elecciones generales.
A pesar de las subidas de tipos, el Tesoro ha logrado captar 6.762 millones de los mercados en una semana que vuelve a ser clave para la recuperación de la confianza y la superación de la crisis de deuda en Europa.
CINCO SUBASTAS MÁS PARA EL 2011
En lo que queda de año, el Tesoro volverá a acudir a los mercados en cinco ocasiones antes de que acabe el corriente año, la primera de ellas el martes 22 de noviembre para colocar letras a 3 y 6 meses. En el mes de diciembre realizará dos emisiones más de letras: el martes 13 de letras a 12 y 18 meses y el jueves 20 de letras a 3 y 6 meses.
El organismo cerrará el ejercicio con una subasta de bonos el jueves 1 de diciembre y otra de obligaciones el jueves 15 de diciembre. De hecho, el Gobierno ya ha dicho que no tiene intención de hacer cambios en el calendario previsto hasta el momento.
Los analistas que habían situado el interés de esta subasta entre el 6% y el 7%, aseguran que las dudas de los mercados seguirán afectando al Tesoro en lo que queda de este año 2011, obligando al organismo a elevar la rentabilidad de las emisiones aún pendientes.
Predicciones para el 2011 de las principales monedas
Se vería una mayor fortaleza del dólar con respecto al euro pero no respecto a otras divisas. La puesta en marcha del Quantitative Easing (QE2) lanzado por la Fed no permite grandes apreciaciones, sino incluso implica que el mundo se inundaría de dólares ejerciendo presión a la apreciación de las diferentes divisas.
Las presiones en Europadebido a la crisis de deuda continuarían empujando al euro a la baja en el 2011. Los problemas de deuda y la posibilidad que el Banco Central Europeo comience a comprar bonos de países en problemas emitiendo moneda lo debilitarían aún más. Estos valores le dificultan a Europa sus relaciones comerciales con el exterior.
El sentimiento para la libraes dispar, aunque las presiones de la crisis de deuda llegarían a perjudicar a la moneda inglesa. La misma esta al igual que el euro estaría sobrevaluada en relación al dólar y según el PPP (Purchasing Power Parity), que es un indicador que mide cuanto debería valer una divisa utilizando el precio de un producto especificó como referencia, el precio de equilibrio debería acercarse a los GBPUSD 1.45/1.50.
Otra de las divisas sobrevaluadas con relación al dólar es el Yen. Recordemos que la misma tocó hace algunos meses su máximo histórico de 15 años en los USDJPY 80. Desde allí comenzó una lenta recuperación del dólar que se cree se mantendrá en 2011 con objetivos cercanos al precio de equilibrio que creemos que se ubica en USDJPY 95/100).
Este será el año del Yuan, la sorpresa anunciada debido a la fortaleza de su balance comercial y su actividad económica. Podría apreciarse nuevamente hacia 6.20/6.40.
El Real brasileño podría depreciarse frente al dólar, lo mismo que el peso argentino.
Los precios de las materias primas en el segundo semestre de este año se vieron favorecidos por la política de flexibilización monetaria aplicada por Estados Unidos. Las perspectivas de la demanda de materias primas dependerán de la evolución de las economías emergentes dado que en las mismas la demanda de commodities es más elástica y continuarían siendo el motor del crecimiento global. Teniendo en cuenta que las economías menos desarrolladas son las que experimentan mayores incrementos del PBI luego de la crisis, es esperable que la demanda de materias primas se fortalezca. Existe confianza en el mercado que el repunte de los precios de las materias primas se mantendrá o incluso se incrementará aún más. En general, se espera que los precios se mantengan en niveles históricamente elevados a mediano plazo.
En síntesis, todo parece indicar que el 2011 será un año con niveles de retornos inferiores a los vistos en el 2010. Las empresas chicas se destacarían en relación a las empresas más grandes y las empresas de crecimiento por encima de las de valor promedio. Los inversores en acciones y en renta fija emergente o de alto rendimiento deberán seguir muy de cerca los acontecimientos en materia de política monetaria, porque la apreciación de las
monedas y la inflación son los problemas que deben resolver los países emergentes. Pero la consolidación de la recuperación de la economía global gracias a las medidas aplicadas, el empuje de los emergentes y la sostenida demanda de China, nos permiten vislumbrar un escenario que debería seguir mejorando aunque lentamentesin descuidar de los posibles focos de riesgo que provienen de los países periféricos de Europa que todavía no han resuelto sus problemas de deuda.
La desconfianza de losmercados se extendió a España, Francia y Bélgica, en una Eurozona con crecimiento casi nulo, reactivando el pesimismo sobre el futuro de la Unión Monetaria y los temores a una recesiónmundial.
Las primas de riesgo europeas, que miden la confianza de los inversores, volvieron a dispararse en una espiral que no se detiene pese al arribo de gobiernos tecnócratas a Italia y Grecia.
El excomisario europeo Mario Monti aceptará hoy oficialmente el cargo de presidente del Consejo de Ministros, según fuentes presidenciales citadas por la prensa, antes de someterse al voto de confianza del Parlamento en los próximos diez días.
Tampoco parece haber tenido efecto la promesa de Lucas Papademos, nuevo primer ministro griego, de que cumplirá con todas las exigencias de Bruselas. El gobierno de transición, integrado por socialistas, conservadores y la extrema derecha, se someterá hoy a un voto de confianza en el Parlamento, y convocará elecciones en unos meses.
El lunes, la canciller alemana, Angela Merkel, dijo que Europa vive “una de sus horas más difíciles desde la Segunda Guerra Mundial y puede que la más difícil”. La prima de riesgo -el diferencial que pagan los bonos a diez años con respecto a los alemanes- se ha disparado en varios países de la Eurozona, alborotando a los mercados.
La prima de Italia llegó a los 527,8 puntos básicos, disparando las tasas de los bonos italianos a 10 años a 7,039% contra 6,701 al cierre del lunes. Víctima de un efecto de contagio de Grecia e Italia, la prima de riesgo en España alcanzó un nuevo récord histórico desde la creación de la Eurozona, a 456,2 puntos.
La prima de riesgo de Francia llegó a superar los 190 puntos y la de Bélgica 311 puntos.
Esto se produce en medio del estancamiento de la economía de la Eurozona en el tercer trimestre, con un crecimiento del 0,2% del Producto Interno Bruto (PIB), igual que el trimestre anterior, según la oficina de estadísticas europea Eurostat. Esto se debe a los resultados de las dos principales economías de la Eurozona, Alemania (con +0,5%) y Francia (+0,4%), además de Austria (+0,3%). El PIB de España y Bélgica tuvo en cambio un crecimiento nulo.
Muchos analistas prevén que en el cuarto trimestre la Eurozona sufrirá una contracción general de la actividad a causa de la crisis de la deuda.
Las principales bolsas europeas terminaron la sesión de ayer otra vez en rojo. Londres perdió un 0,03%, París un 1,92%, Frankfurt un 0,97%, Madrid un 1,61%, Milán un 1,08% y Atenas 3,56%.
Monti anuncia su gobierno, convencido de que Italia superará la crisis.
El excomisario europeo Mario Monti dijo ayer estar “convencido” de que Italia, país que dirigirá a partir del hoy, es capaz de superar esta difícil etapa. Lo hizo tras reunirse con los principales partidos y actores sociales.
En una corta declaración a la prensa, Monti confirmó que hoy por la mañana irá a la presidencia para “entregarle las conclusiones” a Giorgio Napolitano, es decir presentar su programa. Se prevé que en ese momento acepte formalmente el cargo de presidente del Consejo de Ministros en reemplazo de Silvio Berlusconi y se haga cargo del gobierno. Es muy probable que el economista presente al mismo tiempo la lista de sus ministros, que serán en su gran mayoría tecnócratas.
Luego de reunirse con las principales fuerzas políticas, los sindicatos, el empresariado, los jóvenes y las mujeres, Monti afirmó que había constatado que todos “tenían plena conciencia de la actual situación de urgencia” y expresó su “fe en la solidez de las instituciones y de la sociedad civil” italianas.
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