Monti convoca a los partidos para explicarles el motivo de su plan de ajuste
El primer ministro de Italia, Mario Monti, ha mantenido durante el fin de semana una serie de reuniones con los distintos representantes de los principales partidos políticos para explicarles las medidas que adoptará en el nuevo plan de ajuste, que ha llegado a la cifra de unos 25.000 millones de euros.
Monti, por su parte, expuso su plan de reformas económicas al llamado Tercer Polo, formado por los partidos Alianza para Italia (API), Unión de Demócratas y Cristianos (UDC) y Futuro y Libertad (FLI), para después hacerlo con el Pueblo de la Libertad (PDL) del ex primer ministro Silvio Berlusconi, y al Partido Demócrata (PD).
El presidente del Gobierno de Italia tiene previsto adoptar, entre otras medidas, un nuevo impuesto sobre los barcos y bienes de lujo, así como una tasa patrimonial sobre la segunda y tercera propiedad inmobiliaria, y la reintroducción del impuesto sobre bienes inmuebles a la primera vivienda.
Asimismo, Monti está dispuesto a cambiar la nueva modificación del sistema de pensionescon el aumento de 40 a incluso 43 el mínimo de años cotizados para poder percibir la pensión de “antigüedad” sin recurrir al sistema de cuotas, además de una subida del IVA. según lo han informado los medios.
Este nuevo paquete de reformas, conocido como “equidad-crecimiento-rigor” según Monti, está encaminado a “estimular el crecimiento y contener la enorme deuda pública” e incluirá reformas estructurales, para centrar el equilibrio fiscal para el 2013.
El Consejo de Ministros italianos aprueba el plan de ajuste de Monti
Luego de cerca de tres horas de Consejo de Ministros, el paquete anti-crisis de Mario Monti, que contempla recortes de 24.000 millones de euros, ha sido finalmente aprobado. Durante el día de hoy este plan se expondrá al Parlamento para su aprobación.
El jefe del Gobierno italiano Mario Monti prometió en el fin de semana ”poner bajo control estricto el déficit y la deuda” de Italia al presentar a la prensa nuevas medidas anticrisis de ajuste presupuestario.
“No debemos ser percibidos en Europa como un foco de crisis”, declaró Monti en una conferencia de prensa, al destacar ser partidario de “una Italia orgullosa de la cual la gente dejará de burlarse como lo hizo en el pasado”.
Las medidas que Monti detalló apuntan lograr el equilibrio presupuestario en 2013, objetivo que los planes de austeridad aprobados en julio y septiembre pasado ( del corriente año), por un monto de 60.000 millones de euros, no permitirían alcanzar, tanto más cuanto que existe un riesgo de recesión económica.
Las medidas previstas son “socialmente insoportables” y “un golpe muy duro para los jubilados”, denunció Susanna Camusso, secretaria general de CGIL, principal sindicato italiano.
El plan anticrisis de Monti de 24.000 millones de euros se propone proteger a Italia de la crisis de la deuda, adelantaron por su parte los medios de prensa italianos.
El plan de ajuste, prevé recortes en el gasto público, un aumento de los impuestos, en particular sobre la propiedad inmobiliaria, como así también una reforma de las jubilaciones, que los sindicatos rechazan.
Los bancos centrales nacionales europeos, que operan bajo el ala del Banco Central Europeo, podrían llegar prestar hasta 200.000 millones de euros al Fondo Monetario Internacional para que sean canalizados hacia los países que estén en problemas y de esta manera puedan luchar contra la crisis de deuda, según ha sido publicado según diferentes fuentes cercanas a las negociaciones en cuestión.
Durante una reunión del Eurogrupo del pasado 29 de noviembre, a la que atendió el presidente del Banco Central Europeo Mario Draghi, los ministros de Finanzas de la Eurozona dieron el visto bueno al plan, según las fuentes. La necesidad de una nueva herramienta para contener la crisis se ha hecho evidente una vez que se ha fracasado en la idea de aumentar el EFSF de 440.000 millones a 1 billón de euros.
Se trataba de esto la nueva propuesta que comenzaron a hablar a mediados de noviembre, donde la zona euro y el Fondo Monetario Internacional (FMI) han discutido la idea de que el Banco Central Europeo (BCE) conceda préstamos al Fondo Monetario Internacional para dotar al organismo de suficientes recursos para que al mismo tiempo pueda financiar a los países de la región que lo necesiten.
El objetivo de este plan estaba basado en esquivar la prohibición que el Banco Central Europeo tiene para prestar dinero directamente a los estados miembros de la unión monetaria. De esta manera, la entidad podría financiar de forma indirecta a los países a través del organismo internacional.
Los funcionarios consultados explicaron que el Fondo Monetario Internacional podría utilizar el dinero del Banco Central Europeo para financiar diversas operaciones de rescate en la zona euro, como líneas de crédito, bien por su propia cuenta o en cooperación con el EFSF.
De esta manera se les permitirá a los bancos centrales nacionales dar fondos al Fondo Monetario Internacional para que lancen líneas de crédito para países como Italia y España, actualmente los dos más vulnerables en la Eurozona, segun diversas fuentes.
Este plan, asimismo, es la opción elegida para inyectar fondos a los países en problemas sin violar las normas europeas, que impiden a los bancos centrales financiar directamente a los gobiernos.
Mario Draghi dio a entender que el Banco Central Europeo podría incrementar su papel actual siempre y cuando los gobiernos den pasos hacia una mayor integración fiscal que asegure la viabilidad de las finanzas públicas a largo plazo.
En este sentido se ha manifestado recientemente la canciller Angela Merkel, que ha pedido modificaciones a los tratados de la Unión Europea para imponer sanciones automáticas a los países que vulneren los límites establecidos en el Pacto de Estabilidad.
Las diferentes fuentes especifican que la cantidad final que está sobre la mesa es de 100.000-200.000 millones. Estos préstamos, además, evitarían el posible conflicto de intereses entre los bancos centrales y los países a los que prestara, ya que también le impondrían los tipos de interés.
La existencia de este nuevo programa de préstamos vía FMI no sería un sustituto al incremento de las compras de bonos soberanos por parte del BCE que países como por ejemplo lo es España han demandado con fuerza.
Los principales objetivos de la reunión en Bruselas, fueron tanto el desembolso de la ayuda para Grecia, como reforzar la capacidad del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera.
En principio, el Eurogrupo quería multiplicar por cuatro o cinco veces, la capacidad de intervención del fondo hasta alcanzar el billón de euros. Aunque ante los problemas de financiación con los que se está encontrando el propio fondo y el escaso interés de los países emergentes en colaborar, la Comisión baraja una segunda fórmula que pasaría por habilitarlo para que pueda avalar parte de las nuevas emisiones de deuda de España e Italia.
Durante el último Eurogrupo, se puso como prerrequisito para el desbloqueo de los 8.000 millones de euros en ayudas a Grecia que los líderes de los principales partidos políticos se comprometieran por escrito con las reformas y las medidas de ajuste acordadas conel Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional y la Comisión Europea, todo esto a cambio del rescate.
La Comisión Europea y el Eurogrupo cuentan ya con el compromiso del primer ministro griego, Lukás Papadimos, y del líder del partido conservador Nueva Democracia, Antonis Samaras, pero aún están a la espera del ex primer ministro Yorgos Papandréu.
Según algunas fuentes Papandréu está elaborándola y la carta llegará muy pronto a Bruselas, a tiempo para que los ministros de Finanzas analicen el contenido de todos los compromisos y tomen una decisión sobre el sexto tramo, cuyo desembolso es indispensable para que Grecia pueda afrontar el pago en diciembre de pensiones y salarios en el sector público.
El contenido de la carta de Samaras, quien inicialmente se había negado a comprometerse por escrito, es el que podría suscitar algún que otro debate, dado que el líder conservador advierte en la misiva de la necesidad de alteraciones en los ajustes. No obstante, fuentes diplomáticas europeas creen que la ayuda será desbloqueada mañana, porque el compromiso exigido era apoyar los objetivos de las medidas.
Siguiendo de cerca a Italia
Los ministros estudiarán el primer informe de la misión de supervisión de la Comisión Europea en Italia. Precisamente la presión de los mercados sobre Italia, que afecta también a las primas de riesgo y los rendimientos de los bonos de España y arrastra cada vez a más países, como Bélgica, Francia o Austria, hace cada vez más urgente que el Eurogrupo pueda dar líneas de crédito preventivas, financiar la recapitalización de la banca e intervenir en los mercados de deuda primario y secundario.
Los ministros también trabajan en la creación de uno o varios instrumentos de coinversión con el que la eurozona pretende atraer inversiones privadas y públicas, de fondos soberanos de países emergentes, por ejemplo, aunque éstos han mostrado escaso interés. Esos instrumentos invertirían en bonos del mercado primario o secundario de países con problemas para facilitarles financiación.
La eurozona pretendía elevar su capacidad a un billón de euros, pero el máximo responsable de la entidad, Klaus Regling, ha admitido que será difícil alcanzar esta cifra por el empeoramiento de la crisis y el escaso interés inversor.
El diario alemán “Der Spiegel” afirmó que el fondo solo contará con entre 500.000 y 750.000 millones de euros, lo que supondría duplicar o triplicar su capacidad y echaría por tierra las esperanzas de que fuese uno de los resortes más potentes para atajar la crisis de la deuda.
El euro fue diseñado para unir a las naciones europeas para el comercio y con fines políticos. Nació en medio de la agitación política y económica como Alemania se dirigió hacia la reunificación - luego de la caída del Muro de Berlín en 1989 – y el comunismo se desintegró en el este de Europa.
El Tratado de la Unión Europea, más bien conocido como el Tratado de Maastricht, firmado en la ciudad holandesa de Maastricht el 7 de febrero de 1992, antes de entrar en vigor en 1993.
Miembros de la Eurozona, encabezados por Alemania, se ven obligados a rescatar a las economías más débiles en una crisis financiera que amenaza a toda la existencia del bloque.
El euro fue creado en medio de economías sumamente dispares, por lo cual ha sido siempre una tarea difícil el hecho de crear una moneda única.
La política monetaria del bloque iba a ser controlado por el Banco Central Europeo, que tenía un mandato de los tipos de interés y control de la inflación alrededor del 2% o menos. Sin embargo, cada país debería mantener su propia política fiscal, los presupuestos y los bancos y emitir sus propios bonos – con precios que varían en función de los inversionistas los riesgos asociados con cada país.
La situación del euro hoy
La Comisión Europea pronostica que España no cumplirá el objetivo de déficit impuesto por Bruselas.
Los analistas daban por hecho que esto iba a suceder y el impacto de la noticia queda reducido ante la expectativa de un inminente cambio de Gobierno tras el 20 de noviembre del corriente año.
En otro plano, España seguramente se vería sometida a una presión como la que ha forzado un cambio de Gobierno en Grecia y finalmente también en Italia.
En medio de esta situación se suceden todo tipo de rumores sobre la expulsión de algunos miembros del euro, o sobre el euro a dos velocidades. La canciller alemana desmiente que tal cosa esté en sus planes, pero lo que es evidente es que la crisis ha puesto todo el peso del Gobierno de la Unión en manos de un pequeño directorio liderado por Merkel, y que ese directorio exige reformas inmediatas.
Son reformas comprensibles, que tratan de asegurar la viabilidad del euro frente a Gobiernos irresponsables cuyas políticas amenazan a los demás socios.
Sin embargo, la actual gestión de la crisis amenaza con provocar una desafección generalizada hacia el proyecto europeo.
¿Qué pasará con el euro?
Estos meses recientes se han puesto al descubierto muchas carencias en Europa, y eso podría ofrecer una buena ocasión para repensar la Unión Europea, que debe ser mucho más que una moneda única.
Por la vía actual existe el riesgo de salvar a corto plazo el euro, pero a costa de terminar con el sueño europeo. La solución de esta crisis puede tirar por la borda los sueños de cada uno de los estados de la Unión Europea. ¿Podrán los países europeos continuar con el euro y por ende con su sueño? ¿Podrán dichos países darle una salida a este dilema?
La canciller alemana, Angela Merkel, ha afirmado que nunca habrá una ruptura de la Eurozona.
Algunos bancos ya parecen no estar tan seguros, sino todo lo opuesto. En especial después de que esta semana la crisis de las deudas soberanas amenazó con llegar también a Alemania, cuando los inversores comenzaron a cuestionar la solidez de ese país como pilar fundamental de la estabilidad europea.
Mientras los líderes europeos aún dicen que no hay necesidad de diseñar un Plan B, algunos de los principales bancos del mundo y sus supervisores están haciendo exactamente eso. “No podemos, ni vamos a ser indulgentes en este sentido”, dijo Andrew Bailey, regulador de la Autoridad de Servicios Financieros de Gran Bretaña. “No debemos ignorar la perspectiva de una salida desordenada de la eurozona de algunos de sus miembros”, advirtió.
Recientemente, algunos bancos como Merrill Lynch, Barclays Capital y Nomura emitieron una lluvia de informes que analizan la probabilidad de una ruptura de la eurozona. “La crisis de deuda entró en una fase mucho más peligrosa”, escribieron analistas de Nomura. A menos que el Banco Central Europeo (BCE) dé un paso al frente para hacer lo que los políticos no logran, “a estas alturas, una ruptura del euro dejó de ser posible para ser probable”, señaló el banco.
Las principales instituciones financieras británicas, como el Royal Bank of Scotland, ya tienen sus planes de contingencia para el caso de que lo inimaginable se haga realidad.
Funcionarios de organismos reguladores de Estados Unidos presionan a bancos norteamericanos, como el Citigroup, para que reduzcan su exposición a la eurozona.
Pero las instituciones de los países grandes de la eurozona que se contagiaron de la crisis no parecen compartir la misma preocupación.
Los bancos de Italia y Francia no están elaborando planes de contingencia, por la sencilla razón, dicen los banqueros, de que concluyeron que la ruptura de la eurozona es imposible.
Aunque bancos como BNP Paribas, Société Générale, UniCredit se deshicieron demillones de euros en bonos europeos, la idea es que no hay motivos para hacer más que eso. “Mientras que en Washington prevalece la idea de que Europa puede quebrarse, aquí creemos que Europa debe seguir siendo como es -dijo un banquero francés-. Nadie cree que haya necesidad de un plan B.”
La semana pasada, los líderes europeos aseguraron estar más comprometidos que nunca con la supervivencia del euro, en especial con las elecciones presidenciales en Francia en el 2012 y Alemania en el 2013 . Merkel dijo estar dispuesta a redoblar sus esfuerzos para empujar a la Unión Europea (UE) hacia una mayor integración política y fiscal.
Esa tarea parece ser un poco más fácil ahora que la crisis se cargó a los líderes de los países más afectados por la crisis, como Italia y España. Pero sigue siendo una lucha y la semana pasada Merkel continuó con su oposición a la emisión de eurobonos con respaldo de la eurozona.
El euro, creado hace más de una década, abrió paso a años de prosperidad para sus miembros, en especial para Alemania, mientras las tasas de interés descendían y el dinero abundaba sobre la región. Hasta que hace tres años la quiebra de Lehman sembró el caos en los mercados de crédito globales. Y la crisis financiera revivió cuando Grecia quedó al borde del default.
La creación de la eurozona implicó una serie de contratos y de activos entre países, pero ninguno que previera la posibilidad de que un miembro abandonara el euro.
Merrill Lynch fue el último en emitir un informe que analiza lo que sucedería si tuviesen que volver a sus antiguas monedas. Si España, Italia, Portugal y Francia debiesen hoy reimprimir sus viejas monedas, seguramente se depreciarían frente al dólar y quedaría al descubierto la debilidad de sus economías.
Un administrador de fondos brasileño hizo un gesto de fastidio. Más que nada, hastiado del llamativo consumo de los nuevos ricos de Brasil. En una reciente fiesta de casamiento en las afueras de San Pablo, él fue uno de los pocos invitados que llegó en auto; el resto lo había hecho en helicóptero.
Todo está relacionado con las materias primas, aseguró. Sin China, nada de esto estaría sucediendo.
El ejecutivo apenas exageraba. Gran parte de la prosperidad de América del Sur de la última década se debe al boom de los precios de los commodities generado por China.
En Bogotá, Brasilia y Buenos Aires, la crisis de deuda de la eurozona es apenas un número secundario del show. El total de préstamos europeos equivalen a cerca del 15% del Producto Bruto Interno (PBI) latinoamericano, un nivel significativo pero manejable.
Europa mientras tanto representa sólo 11% del comercio de la región. Si los funcionarios brasileños ocasionalmente reprenden a sus pares de la eurozona por las políticas que se toman en esa región es porque pueden darse el lujo de hacerlo.
El show que importa es China y no la eurozona. En realidad, el crecimiento chino impacta igual o más en las economías sudamericanas que en todo el resto del mundo, calcula JPMorgan, el banco de inversión. Es por eso que para Sudamérica el mayor problema surgiría de una desaceleración de la economía china, y no de un derrumbe de la eurozona.
Los efectos son potencialmente serios. Si China crece menos, caerán los precios de las materias primas, que representan la mitad de las exportaciones latinoamericanas. Los déficits de la cuenta corriente se ampliarán. La política fiscal también tendrá que ajustarse: los ingresos relacionados con los commodities representan una cuarta parte del presupuesto de Chile y México.
Los sustanciales flujos financieros chinos que ingresan a la región también se verían afectados. La inversión extranjera directa en América del Sur ya es superior a la de Estados Unidos y Europa juntas. Las compañías estatales chinas también otorgaron préstamos multimillonarios en dólares a países como Venezuela y Ecuador, que tienen problemas para acceder a los mercados financieros.
Si desapareciera esta generosidad, sin duda se terminarían algunas de las extravagancias sudamericanas de los últimos años, como la proyección panamericana que hizo el presidente Hugo Chavez de su revolución bolivariana. Y, en términos más generales, la inversión extranjera ya no llegará tan fácilmente al sector de recursos naturales. Por el contrario, dependerá de las reformas estructurales y de la solidez de las instituciones y gobiernos.
Por lo tanto, una desaceleración provocada por China separaría el trigo de los reformistas más dinámicos de Sudamérica (lo que significaría Brasil, Chile, Colombia y Perú) de la paja de sus rezagados heterodoxos (Argentina, Venezuela y Ecuador). También revelaría qué proporción del reciente desempeño de Sudamérica se debe a sus propios esfuerzos y qué, por lo tanto, podría mantenerse.
Algunos de los cambios de los últimos 20 años han sido estructurales, y por lo tanto probablemente sean permanentes. La democracia y la estabilidad macroeconómica también están arraigadas en gran parte de la región: mantener la baja inflación ya no es la única preocupación de los fríos tecnócratas sino una meta que le hace ganar votos a los políticos. Disminuyó la desigualdad, lo que es alentador.
Estamos más pendientes de lo que sucede en Asia, que en Europa, aseguró Frank de Lima, ministro de Economía de Panamá. El hastiado administrador de fondos brasileño coincidiría con esa visión.
LA UNIÓN EUROPEA PODRÁ PLANTEAR CAMBIOS A LOS PRESUPUESTOS NACIONALES
La Comisión Europea ha propuesto que la Unión Europea pueda forzar a los países en crisis a pedir asistencia financiera con el objetivo de evitar un agravamiento de la situación y un aumento de los costes del rescate.
Cuando se considere que la situación financiera de un país pone en riesgo al conjunto de la eurozona, las nuevas reglas permitirán a Bruselas aconsejar al Estado en cuestión que pida asistencia financiera.
Aunque se trate sólo de una recomendación, en la práctica la reacción de los mercados obligará al país a buscar ayuda en esos casos.
El comisario de Asuntos Económicos, Olli Rehn, ha explicado en rueda de prensa que la experiencia de Grecia, Portugal e Irlanda demuestra que “un Estado miembro normalmente quiere evitar un programa (de rescate) hasta el último momento”.
“Esto ha provocado que la situación empeore significativamente entretanto para el país afectado y para el conjunto de la eurozona, y ha aumentado los costes para otros Estados miembros e incrementado las necesidades de financiación también”, ha resaltado Rehn.
Las nuevas reglas, que deben ser aprobadas por los Gobiernos y la Eurocámara, permitirán que la Unión Europea plantee cambios a los presupuestos de los países con déficit excesivo cuando detecte desviaciones en los objetivos de ajuste fiscal.
En todo caso, la última palabra para aprobar las cuentas públicas la seguirán teniendo los parlamentos nacionales porque lo contrario exigiría una reforma del Tratado. “Con las nuevas reglas, los presupuestos nacionales los prepararán por supuesto los Gobiernos y los votarán los parlamentos nacionales”, ha dicho el presidente del Ejecutivo comunitario, José Manuel Durao Barroso, en rueda de prensa.
No obstante, Alemania, Países Bajos o Finlandia ya han pedido ir mucho más lejos y realizar un cambio en los Tratados para que la Unión Europea pueda intervenir directamente en los presupuestos nacionales de los países incumplidores, que perderían así el control de sus cuentas públicas.
La legislación permitirá a la Comisión y al Consejo examinar los borradores de los presupuestos nacionales ex-ante y adoptar una opinión sobre ellos antes de que sean aprobados por los parlamentos nacionales.
Si un país presenta un presupuesto que no es compatible con las reglas comunes, la Unión Europea podrá pedir una segunda lectura del Parlamento y también enmiendas a lo largo del ejercicio si se detectan desviaciones respecto a los objetivos. Los países con más problemas quedarán sometidos a una vigilancia reforzada de Bruselas.
En la actualidad, este tipo de supervisión sólo se usa con los países rescatados: es el caso de Grecia, Portugal e Irlanda. Anticipando la entrada en vigor de la nueva legislación, Italia ha aceptado ya someterse a la vigilancia de la Unión Europea y del Fondo Monetario Internacional (FMI), aunque no está recibiendo asistencia financiera.
La norma exige además que todos los países introduzcan, preferentemente en su Constitución como ha hecho España, límites al déficit y a la deuda. Además, obliga a basar los presupuestos en previsiones económicas elaboradas por entidades independientes.
Según algunos economistas, una moneda única no le permite a la Unión Europea aislarse de los mercados mundiales; pero sí crear un poder económico capaz de negociar en términos de igualdad con los Estados Unidos. Si todos los actuales miembros de la UE se integran de manera definitiva al proyecto (ahora mismo sólo hay doce de quince), la zona del euro o “Eurolandia” será la más vasta economía del mundo.
El euro tendrá entonces la capacidad de disputar al dólar estadounidense el sitio de la divisa dominante. Si el euro se establece en el futuro como una moneda confiable, un colapso del dólar (por otra parte no deseable) se vuelve más que una probabilidad. Si sigue adelante, el euro traerá el tiempo en el que Estados Unidos ya no será capaz de prosperar como el deudor más grande del mundo. Con el tiempo, quizá bastante rápido, seguirá de modo inexorable un cambio en el equilibrio del poder económico mundial.
Es cierto, no obstante, que aún no están puestas las condiciones internas para el éxito de la nueva divisa. Bajo un régimen de tasa de interés única, algunos países y regiones languidecerán mientras otros prosperan. En la Unión Europea no existen las condiciones que han permitido a los Estados Unidos adaptarse a estas divergencias. En el presente, Europa carece de una movilidad laboral extendida en el continente y no tiene mecanismos fiscales para evitar los grandes charcos de desempleo que empapan las regiones deprimidas de Europa.
Con el euro en operación, empero, las instituciones europeas estarán obligadas a remediar estas fallas. Se verán forzadas a desarrollar políticas que le permitan a la economía responder, de un modo más flexible, a los imperativos y constreñimientos de un régimen de moneda única.
Debe tenerse en cuenta que la moneda única no puede aislar a Europa de las presiones competitivas -cada vez más intensas- que surgen de procesos globalizadores que vienen de siglos. Probablemente, mucho tiempo después de que el laissez faire global haya pasado a la historia, Europatodavía necesitará encontrar su sitio en un mundo alterado, de modo irreversible, por la industrialización.
La moneda única tampoco puede proteger a Europa de las consecuencias del colapso económico en los países vecinos. Si Rusia se hunde en el caos después del colapso del rublo, puede que no sea inmanejable el impacto económico directo sobre los países de la Unión Europea. El impacto político y social sería considerable. ¿
La moneda única será de poca ayuda para Europa al ocuparse de semejantes problemas. Pero le da una poderosa ventaja a la Unión Europea para responder a la crisis más vasta del laissez faire global.
Si el mercado mundial comienza a caerse en pedazos bajo presiones que ya no pueda contener, Europa será el más grande bloque económico del mundo. Su tamaño y su riqueza le permitirán presionar a favor de las reformas que limiten la movilidad del capital.
Si el euro sobrevive al torbellino de los años por venir, su posición de pivote fortalecerá la voz de Europa pidiendo la regulación del comercio especulativo en las divisas. Incluso en el caso de una depresión global, como aquella de los años treinta, los efectos sobre Europa podrían ser menos severos que en Estados Unidos o en los países de Asia.
El expresidente del Gobierno José María Aznar ha llegado este lunes a la sede del partido en la madrileña calle Génova para participar en la reunión del Comité Ejecutivo convocada por el ganador de las elecciones,Mariano Rajoy, un día después del triunfo electoral y a la que, entre otros dirigentes del partido, asisten los “barones” territoriales.
Rajoy ha convocado el XVII Congreso Nacional del PP para el 17, 18 y 19 de febrero, unos días después de que el PSOE celebre el ordinario para renovar la dirección del partido vapuleado por las urnas. La cita se celebrará en Andalucía, un mes antes de las autonómicas, según ha avanzado la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, en la rueda de prensa posterior a la Ejecutiva del PP.
Además, el dirigente ha designado a la que ha sido portavoz parlamentaria Soraya Sáenz de Santamaría para coordinar el proceso del traspaso de poderes. Será ella la que mantenga la interlocución con Ramón Jáuregui para facilitar así el traspaso de poderes y el cambio de Gobierno, que tiene que ser “modélico”, ha reproducido Cospedal. Rajoy, asimismo, ha señalado que quiere tener su Gobierno hecho antes de Nochebuena.
Según ha desglosado la presidenta de Castilla-La Mancha, el PP se toma el testigo y la confianza depositada por los españoles en este partido para diversos objetivos: “Para poner orden, cumplir con las responsabilidades del Gobierno y los deberes como país, para realizar las reformas necsearias y para tener un Gobierno presidido por el rigor, la seriedad, el trabajo, la constancia y la perserverancia en la lucha contra el desempleo“.
Cospedal ha informado de que el jefe de filas populares quiere abrir de inmediato una ronda de contactos con todos los grupos parlamentarios, pero al ser preguntada por si esta ronda incluirá a Amaiur, la “número dos” del PP ha indicado que solo lo hará con aquellos grupos que tengan objetivos parlamentarios acordes con el marco constitucional.
Antes que Rajoy en la reunión del Comité, ha tomado la palabra la vicesecretaria de Organización y directora de la campaña, Ana Mato, para leer un informe sobre los resultados de las elecciones de ayer, en las que el PP consiguió el mejor resultado de su historia al sumar 186 escaños.
Todo al Twitter
Aznar llegó a la sede del partido, lo que ha provocado un gran revuelo entre los medios de comunicación, más numerosos que nunca en la calle Génova. El expresidente no ha querido realizar declaraciones y se ha limitado a constatar que el resultado obtenido por el PP en las generales ha sido “histórico“.
El expresidente ha vuelto a la sede nacional un día después de que acompañara a Rajoy en la noche electoral. Aunque el exjefe del Ejecutivo y presidente de honor del PP forma parte del Comité Ejecutivo, es la primera vez que se recuerda que participe en una reunión de este órgano desde que dejara el Gobierno en 2004.
Antes de Aznar, han llegado a Génova los presidentes de Extremadura, José Antonio Monago; Aragón, Luisa Fernanda Rudi; y la Comunidad Valenciana, Alberto Fabra. También han entrado los presidentes del PP en Cataluña, Alicia Sánchez Camacho, Canarias, José Manuel Soria, y Andalucía, Javier Arenas. Minutos después del expresidente Aznar llegó la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre.
A través del usuario de Twitter, el barón extremeño, Monago, ha ido contando lo que sucedía en el interior de la Ejecutiva: “Los españoles han votado por la austeridad, la estabilidad y las reformas“, les ha dicho el líder del PP, además de enfatizar en el aspecto económico: “El euro no es la moneda de otros, es nuestra moneda“.
Según ha relatado el dirigente autonómico, el gallego ha comenzado su intervención con una frase lapidaria: “Nosotros vamos a decir siempre la verdad, éste es el primer punto” de la política que aplicará el PP.
La tasa de interés que Italia y Españahan debido pagar para colocar sus títulos de deuda pública ha colocado a ambos países al borde del rescate por parte de la Eurozona, al tiempo que la desconfianza de los mercados ha llegado ya a Francia, Bélgica y Austria.
Se trata del corazón de la Eurozona.
La crisis de la deuda soberana europea ya no es, claramente, un problema de la periferia del Viejo Continente.
En realidad, no lo ha sido nunca desde su inicio en Grecia, pero ahora ya resulta innegable que Francia y Alemania están en la antesala de ingresar en el club de los leprosos.
Bien mirado, la fuga de capitales sufrida por Austria, constituye una seria preocupación para Alemania de cuya economía la austríaca es un apéndice.
Si algún país destacaba como refugio en Europa, además de Suiza, ese era Alemania, con una consideración de sus bonos soberanos como altamente protegidos.
Aunque lo mismo pueda decirse de Francia, la segunda economía europea después de Alemania, y de Bélgica, nación industrial y cuya capital es también la de la Unión Europea (UE), esta semana el aumento del riesgo-país de ambos países parece advertir sobre la inminencia de una crisis mayúscula en toda la región.
La sistemática caída de las Bolsas a lo largo de la semana que acaba de culminar, así como las dificultades cada vez mayores de Italia y España para colocar sus emisiones de deuda, sumado todo esto a la desconfianza rotunda, interna y externa, que despiertan los gobiernos técnicos de Grecia e Italia, trazan un derrotero difícilmente reversible en Europa.
En menos de una semana, el nuevo premier heleno, Lukas Papademos, ex vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), ya ha debido enfrentar una resistencia indoblegable de la derechista Nueva Democracia, el partido que falsificó las cuentas griegas ante la UE cuando gobernaba Grecia a comienzos de esta década. No sólo eso.
El rechazo de la calle a las políticas de austeridad de la coalición de socialistas, Nueva Democracia y el partido de extrema derecha Laos, parece augurar cortísima vida al gobierno técnico griego.
Las noticias procedentes de Atenas hablan de que Nueva Democracia propiciaría una caída del actual gobierno que integra para abrir paso a elecciones generales y a una salida de Grecia del euro, sin que ello signifique un afloje en el grado del ajuste económico.
En Italia, el nuevo primer ministro Mario Monti se ha declarado partidario de un ajuste a fondo y en contra de cualquier pedido de ayuda mayor al BCE, a través queéste adquiera los títulos públicos italianos que están en las carteras de la banca de ese país, por lo que ha pedido agotar la actual Legislatura para dar una salida a la crisis.
Se trata de un planteamiento que gira en el vacío ya que el carácter técnico de su gobierno priva a Monti de un apoyo importante de los partidos (Berlusconi, Liga Norte, centro-izquierda), aunque estos declamen que sostendrán al nuevo jefe del gobierno italiano.
La llegada de la crisis también a la periferia de la UE, es el caso de Hungría cuya moneda, el florín, se desploma, la morosidad bancaria crece, el ajuste se pone a la orden del día y se reanudan conversaciones con el FMI, muestra a las claras que en dos semanas se ha acelerado notablemente la desestabilización europea.
No hay que olvidar que España, junto con Italia, son los mayores deudores de los bancos franceses y alemanes y que, para colocar bonos de su deuda en el mercado, pagaron el jueves el 7%, el nivel de tasa al cual Portugal, Irlanda y Grecia debieron ser rescatado por el Fondo Europeo de Estabilización Financiera (FEEF).
Este fondo, cuyo monto de 440.000 millones de dólares, no ha podido ser ampliado pues Alemania se niega a hacer aportes y, debido a esto, China y países emergentes como Brasil tampoco ha querido contribuir, no está en condiciones de acudir al rescate de los dos colosos meridionales.
Un estallido social en Grecia, una posibilidad que crece por día, según las informaciones que llegan desde ese país; un rápido fracaso de Monti en Italia y/o un decepcionante programa de gobierno de Rajoy en España, son elementos que solos o combinados podrían dar la puntilla a la Eurozona.
Y no se trata solamente de la desaparición del euro y la apertura de una fase de quiebras bancarias en todos los países de la zona. En el fondo, si no se alcanza una solución rápida a este descalabro en desarrollo, lo que está en cuestión es la existencia misma de la Unión Europea.
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