El Gobierno griego de unidad nacional liderado por Lucas Papademos ha afrontado su primera huelga general en protesta por las políticas de austeridad para sanear la endeudada economía.
Los principales sindicatos del país -la Confederación General de Trabajadores (GSEE), presente en el sector privado, y la Confederación de Asociaciones de Funcionarios (ADEDY)-, que en total representan a unos dos millones de afiliados, protestan por la reducción de los salarios y las pensiones, los despidos masivos de funcionarios mediante su pase a la reserva, el aumento de los impuestos indirectos y el desempleo.
En la huelga, que ha sido la séptima en lo que va de año, dejaron de funcionar todos los servicios de la administración pública y municipal, incluídas las empresas de electricidad y comunicaciones, mientras que los hospitales trabajaron sólo en casos de urgencias.
Las escuelas y universidades, así como los tribunales, también se unieron al paro de 24 horas. En el caso del transporte, los ferrocarriles, los transbordadores de pasajeros y la marina mercante pararon durante todo el día.
El FMI considera primordial el acuerdo Grecia-Bancos
El Fondo Monetario Internacional (FMI) condiciona una salida de la crisis griega al éxito del acuerdo que Grecia está negociando con los acreedores privadospara reducir en un 50% la deuda pública del país en manos de estos, según el diario griego Ethnos, que cita un informe del directivo del Fondo Poul Thomsen.
Según Ethnos, Thomsen señala que “preocupa el resultado” de esta operación, que debe condonar unos 100.000 millones de deuda griega, previsto en el plan para reducir la deuda del país elaborado por la zona euro a finales de octubre.
“Pero hay que subrayar que las decisiones del 26 de octubre (en la cumbre de Bruselas) constituyen una respuesta a los desafíos a los que se enfrenta Grecia y deben ser aplicadas a cualquier precio” prosigue el texto, según el diario.
“Las autoridades griegas y europeas deben hacer todos los esfuerzos posibles para lograr este objetivo”, insiste Thomsen, que representa al Fondo Monetario Internacional en el seno de la troika, la delegación tripartita, junto a la Comisión y al Banco Central Europeos, encargada de mantener a Grecia en el camino de la austeridad a cambio de ayuda financiera.
Este informe, según Ethnos, ha de ser analizado por el Consejo del Fondo Monetario Internacional (FMI), que debe desbloquear una nueva inyección de capital para Atenas, en el marco del crédito de 110.000 millones de euros concedido al país en mayo del 2010.
Aunque se negó a dar detalles sobre las negociaciones que realizan desde el lunes pasado con la Organización Financiera Internacional (IIF), el primer ministro griego, Lucas Papademos, subrayó el viernes que se trata de una “negociación compleja” en la que las partes tienen una visión diferente de la base legal de los acuerdos que se deben alcanzar para borrar la deuda.
Del éxito de la operación, cuya conclusión es esperada para enero del 2012 por Atenas mientras que el IIF no excluye que se pueda prolongar más allá, depende el presupuesto para 2012 que el Parlamento griego.
Monti convoca a los partidos para explicarles el motivo de su plan de ajuste
El primer ministro de Italia, Mario Monti, ha mantenido durante el fin de semana una serie de reuniones con los distintos representantes de los principales partidos políticos para explicarles las medidas que adoptará en el nuevo plan de ajuste, que ha llegado a la cifra de unos 25.000 millones de euros.
Monti, por su parte, expuso su plan de reformas económicas al llamado Tercer Polo, formado por los partidos Alianza para Italia (API), Unión de Demócratas y Cristianos (UDC) y Futuro y Libertad (FLI), para después hacerlo con el Pueblo de la Libertad (PDL) del ex primer ministro Silvio Berlusconi, y al Partido Demócrata (PD).
El presidente del Gobierno de Italia tiene previsto adoptar, entre otras medidas, un nuevo impuesto sobre los barcos y bienes de lujo, así como una tasa patrimonial sobre la segunda y tercera propiedad inmobiliaria, y la reintroducción del impuesto sobre bienes inmuebles a la primera vivienda.
Asimismo, Monti está dispuesto a cambiar la nueva modificación del sistema de pensionescon el aumento de 40 a incluso 43 el mínimo de años cotizados para poder percibir la pensión de “antigüedad” sin recurrir al sistema de cuotas, además de una subida del IVA. según lo han informado los medios.
Este nuevo paquete de reformas, conocido como “equidad-crecimiento-rigor” según Monti, está encaminado a “estimular el crecimiento y contener la enorme deuda pública” e incluirá reformas estructurales, para centrar el equilibrio fiscal para el 2013.
El Consejo de Ministros italianos aprueba el plan de ajuste de Monti
Luego de cerca de tres horas de Consejo de Ministros, el paquete anti-crisis de Mario Monti, que contempla recortes de 24.000 millones de euros, ha sido finalmente aprobado. Durante el día de hoy este plan se expondrá al Parlamento para su aprobación.
El jefe del Gobierno italiano Mario Monti prometió en el fin de semana ”poner bajo control estricto el déficit y la deuda” de Italia al presentar a la prensa nuevas medidas anticrisis de ajuste presupuestario.
“No debemos ser percibidos en Europa como un foco de crisis”, declaró Monti en una conferencia de prensa, al destacar ser partidario de “una Italia orgullosa de la cual la gente dejará de burlarse como lo hizo en el pasado”.
Las medidas que Monti detalló apuntan lograr el equilibrio presupuestario en 2013, objetivo que los planes de austeridad aprobados en julio y septiembre pasado ( del corriente año), por un monto de 60.000 millones de euros, no permitirían alcanzar, tanto más cuanto que existe un riesgo de recesión económica.
Las medidas previstas son “socialmente insoportables” y “un golpe muy duro para los jubilados”, denunció Susanna Camusso, secretaria general de CGIL, principal sindicato italiano.
El plan anticrisis de Monti de 24.000 millones de euros se propone proteger a Italia de la crisis de la deuda, adelantaron por su parte los medios de prensa italianos.
El plan de ajuste, prevé recortes en el gasto público, un aumento de los impuestos, en particular sobre la propiedad inmobiliaria, como así también una reforma de las jubilaciones, que los sindicatos rechazan.
¿Cómo llegó la Eurozona a sumergirse en medio de la crisis?
Situándonos en cuestiones temporales, a fines del 2009, se dio a conocer que Grecia había ocultado la verdad acerca de sus reales cifras fiscales.
Luego de la introducción del euro en el año 1999, las tasas de interés unificadas permitieron a los miembros de la unión monetaria pedir prestado de manera fuerte. Los bonos emitidos por países del sur de Europa fueron considerados tan seguros como los de Alemania.
Los capitales fluyeron hacia Grecia. Los mercados de bienes raíces de España e Irlanda vivieron épocas de esplendor. Vivieron tiempos de pleno auge inmobiliario dando la posibilidad a muchos ciudadanos de llegar a una hipoteca y obtener de esta manera sus bienes más preciados.
Pero el estallido de la nube inmobiliaria en Estados Unidos y en Europa a fines del 2007 provocó un primer golpe al aura de invencibilidad de la zona euro.
Luego, a fines del 2009, cuando un nuevo Gobierno griego encontró que su antecesor había mentido sobre sus cifras fiscales, se produjo una enorme pérdida de confianza que se propagó a lo largo del bloque.
Los políticos parecieron lentos en reaccionar, pidiendo primero una investigación por la falta de transparencia de Grecia, en vez de intentar calmar a los inversores, que comenzaron a sacar su dinero del país y a pedir tasas punitivas para comprar su deuda.
Por esta razón, las mayores economías de la zona euro y el Fondo Monetario Internacional extendieron a Atenas un crédito de emergencia en mayo del 2010, pero para ese entonces las finanzas de Grecia habían destruido la ilusión de que todos los miembros del área eran iguales.
Primero Grecia luego la siguieron otros países
De manera inmediata, los inversores giraron su atención hacia las economías más débiles de Portugal y España, impulsando un alza de sus costos de endeudamiento.
Las fuertes pérdidas de los bancos irlandeses por el colapso de la nube inmobiliaria obligaron a Irlanda a recibir un rescate seis meses después que Grecia.
Por su parte Portugal siguió sus pasos en mayo de este año.
Aún así, de todos modos, los líderes de la zona euro perdieron otra posibilidad para llevar calma a los mercados. La renuencia de Alemania, la mayor economía de la región, a prometer ayuda a los miembros en problemas hizo que los rescates no fueran el cortafuego que se esperaba desde un principio.
Luego, los mercados siguieron especulando contra España e Italia, que sumadas poseen deudas por 2.5 billones de euros.
Mientras tanto, las duras medidas de austeridad exigidas a Grecia a cambio del rescate llevaron a que la economía del país se contrajera fuertemente, debilitando los recortes de gastos y las promesas de alzas en la recaudación impositiva.
La situación actual de Grecia es muy delicada, ya que al hecho anteriormente citado se suma que Atenas marcha a paso lento con su agenda de privatizaciones y reformas, lo que pone en riesgo el desembolso de un nuevo tramo de ayuda, sin el cual el Gobierno se quedaría de manera próxima sin dinero para pagar sueldos y pensiones.
El primer ministro británico, David Cameron, ha reclamado este viernes a las instituciones de la zona euro, en particular al Banco Central Europeo, que empleen “todo lo que tienen” para resolver la crisis de deuda que también está afectando a Reino Unido, pese a que el país no forma parte de la moneda única.
El primer ministro se ha reunido este viernes en París con el presidente francés, Nicolas Sarkozy, con el que ha discutido principalmente sobre la situación que atraviesa actualmente el euro, que está teniendo un “efecto escalofriante en la economía británica”, y sobre el Consejo Europeo de la próxima semana en Bruselas.
En informes de prensa, el primer ministro ha incidido en que es necesario que la zona euro y sus institucionesconvenzan a los mercados de que pueden frenar la actual situación, y ha negado que Reino Unido se esté quedando al margen ante el papel preponderante que han asumido Sarkozy y la canciller alemana, Angela Merkel.
Por su parte, Cameron dijo que Reino Unido Cameron, “es una de las mayores economías de Europa y uno de los grandes actores del mercado único” y “queremos ayudar a resolver la crisis en la Eurozona” ya que “queremos que haya crecimiento en el continente europeo para ayudar a la economía británica”.
Según el punto de vista de Cameron, “en último término se trata de convencer a los mercados de que las instituciones del euro defenderán, protegerán y promoverán esa moneda con todo lo que tienen”. Asimismo, ha considerado que es necesario “lidiar con la falta de competitividad de algunas economías europeas”.
Por otra parte, Cameron ha considerado que las reformas en la zona euro que se prevé que los jefes de Estado y de Gobierno de la UE discutan la próxima semana no requieren necesariamente una reforma de los tratados, pero llegado el caso, ha querido dejar claro que peleará para que se tengan en cuenta los intereses de Reino Unido.
Ha dicho Cameron: “Si hay un cambio del tratado, me aseguraré de que protegemos y reforzamos los intereses británicos“, de todos modos dijo: “esperar a ver lo que ocurre el próximo viernes”.
Sarkozy y Merkel esperan por dar a Bruselas más poder para exigir disciplina fiscal a los países de la zona euro y defienden la reforma de los tratados, cuestión que se espera que se aborde en la cumbre de la próxima semana. La canciller ha defendido una mayor integración fiscal a través de modificaciones en los tratados y respetando la independencia de instituciones como el Banco Central Europeo (BCE).
Según algunas fuentes periodísticas, Londres podría respaldar la propuesta de Merkel de una “unión fiscal” para resolver la crisis de deuda en la eurozona ya que considera que hacen falta “una nueva serie de normas” en los países de la moneda única.
Por su parte, el ministro de Finanzas, George Osborne, la necesidad de que “los países del euro trabajen juntos más estrechamente para resolver sus problemas”.
“Ahora, Reino Unido no quiere formar parte de esa integración, tenemos nuestros propios intereses nacionales, pero va en nuestro interés económico que resuelvan sus problemas”, ha subrayado.
Los bancos centrales nacionales europeos, que operan bajo el ala del Banco Central Europeo, podrían llegar prestar hasta 200.000 millones de euros al Fondo Monetario Internacional para que sean canalizados hacia los países que estén en problemas y de esta manera puedan luchar contra la crisis de deuda, según ha sido publicado según diferentes fuentes cercanas a las negociaciones en cuestión.
Durante una reunión del Eurogrupo del pasado 29 de noviembre, a la que atendió el presidente del Banco Central Europeo Mario Draghi, los ministros de Finanzas de la Eurozona dieron el visto bueno al plan, según las fuentes. La necesidad de una nueva herramienta para contener la crisis se ha hecho evidente una vez que se ha fracasado en la idea de aumentar el EFSF de 440.000 millones a 1 billón de euros.
Se trataba de esto la nueva propuesta que comenzaron a hablar a mediados de noviembre, donde la zona euro y el Fondo Monetario Internacional (FMI) han discutido la idea de que el Banco Central Europeo (BCE) conceda préstamos al Fondo Monetario Internacional para dotar al organismo de suficientes recursos para que al mismo tiempo pueda financiar a los países de la región que lo necesiten.
El objetivo de este plan estaba basado en esquivar la prohibición que el Banco Central Europeo tiene para prestar dinero directamente a los estados miembros de la unión monetaria. De esta manera, la entidad podría financiar de forma indirecta a los países a través del organismo internacional.
Los funcionarios consultados explicaron que el Fondo Monetario Internacional podría utilizar el dinero del Banco Central Europeo para financiar diversas operaciones de rescate en la zona euro, como líneas de crédito, bien por su propia cuenta o en cooperación con el EFSF.
De esta manera se les permitirá a los bancos centrales nacionales dar fondos al Fondo Monetario Internacional para que lancen líneas de crédito para países como Italia y España, actualmente los dos más vulnerables en la Eurozona, segun diversas fuentes.
Este plan, asimismo, es la opción elegida para inyectar fondos a los países en problemas sin violar las normas europeas, que impiden a los bancos centrales financiar directamente a los gobiernos.
Mario Draghi dio a entender que el Banco Central Europeo podría incrementar su papel actual siempre y cuando los gobiernos den pasos hacia una mayor integración fiscal que asegure la viabilidad de las finanzas públicas a largo plazo.
En este sentido se ha manifestado recientemente la canciller Angela Merkel, que ha pedido modificaciones a los tratados de la Unión Europea para imponer sanciones automáticas a los países que vulneren los límites establecidos en el Pacto de Estabilidad.
Las diferentes fuentes especifican que la cantidad final que está sobre la mesa es de 100.000-200.000 millones. Estos préstamos, además, evitarían el posible conflicto de intereses entre los bancos centrales y los países a los que prestara, ya que también le impondrían los tipos de interés.
La existencia de este nuevo programa de préstamos vía FMI no sería un sustituto al incremento de las compras de bonos soberanos por parte del BCE que países como por ejemplo lo es España han demandado con fuerza.
Los principales objetivos de la reunión en Bruselas, fueron tanto el desembolso de la ayuda para Grecia, como reforzar la capacidad del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera.
En principio, el Eurogrupo quería multiplicar por cuatro o cinco veces, la capacidad de intervención del fondo hasta alcanzar el billón de euros. Aunque ante los problemas de financiación con los que se está encontrando el propio fondo y el escaso interés de los países emergentes en colaborar, la Comisión baraja una segunda fórmula que pasaría por habilitarlo para que pueda avalar parte de las nuevas emisiones de deuda de España e Italia.
Durante el último Eurogrupo, se puso como prerrequisito para el desbloqueo de los 8.000 millones de euros en ayudas a Grecia que los líderes de los principales partidos políticos se comprometieran por escrito con las reformas y las medidas de ajuste acordadas conel Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional y la Comisión Europea, todo esto a cambio del rescate.
La Comisión Europea y el Eurogrupo cuentan ya con el compromiso del primer ministro griego, Lukás Papadimos, y del líder del partido conservador Nueva Democracia, Antonis Samaras, pero aún están a la espera del ex primer ministro Yorgos Papandréu.
Según algunas fuentes Papandréu está elaborándola y la carta llegará muy pronto a Bruselas, a tiempo para que los ministros de Finanzas analicen el contenido de todos los compromisos y tomen una decisión sobre el sexto tramo, cuyo desembolso es indispensable para que Grecia pueda afrontar el pago en diciembre de pensiones y salarios en el sector público.
El contenido de la carta de Samaras, quien inicialmente se había negado a comprometerse por escrito, es el que podría suscitar algún que otro debate, dado que el líder conservador advierte en la misiva de la necesidad de alteraciones en los ajustes. No obstante, fuentes diplomáticas europeas creen que la ayuda será desbloqueada mañana, porque el compromiso exigido era apoyar los objetivos de las medidas.
Siguiendo de cerca a Italia
Los ministros estudiarán el primer informe de la misión de supervisión de la Comisión Europea en Italia. Precisamente la presión de los mercados sobre Italia, que afecta también a las primas de riesgo y los rendimientos de los bonos de España y arrastra cada vez a más países, como Bélgica, Francia o Austria, hace cada vez más urgente que el Eurogrupo pueda dar líneas de crédito preventivas, financiar la recapitalización de la banca e intervenir en los mercados de deuda primario y secundario.
Los ministros también trabajan en la creación de uno o varios instrumentos de coinversión con el que la eurozona pretende atraer inversiones privadas y públicas, de fondos soberanos de países emergentes, por ejemplo, aunque éstos han mostrado escaso interés. Esos instrumentos invertirían en bonos del mercado primario o secundario de países con problemas para facilitarles financiación.
La eurozona pretendía elevar su capacidad a un billón de euros, pero el máximo responsable de la entidad, Klaus Regling, ha admitido que será difícil alcanzar esta cifra por el empeoramiento de la crisis y el escaso interés inversor.
El diario alemán “Der Spiegel” afirmó que el fondo solo contará con entre 500.000 y 750.000 millones de euros, lo que supondría duplicar o triplicar su capacidad y echaría por tierra las esperanzas de que fuese uno de los resortes más potentes para atajar la crisis de la deuda.
Alemania y Francia buscan métodos radicales de asegurar una integración fiscal más rápida y profunda entre los países de la zona euro, conscientes de que podría no ser posible lograr un amplio apoyo para el tratado que buscan.
En principio, el plan original de Alemania era intentar asegurar un acuerdo entre los 27 países de la Unión Europea respecto a un cambio limitado al Tratado de Lisboa para finales de 2012, posibilitando la imposición de controles presupuestarios mucho más estrictos sobre los 17 países de la zona euro, una forma de apuntalar las defensas regionales contra la crisis de deuda.
Pero en reuniones con líderes de la UE en las últimas semanas, ha quedado claro tanto para la canciller alemana, Angela Merkel, como el presidente francés, Nicolas Sarkozy, que podría no ser posible contar el apoyo de los 27 países, indicaron fuentes de la UE.
Incluso si fuese posible, podría llevar un año o más finalmente asegurar los cambios, mientras los mercados continúan su ataque sobreItalia, España y ahora Francia, sugiriendo que dentro de poco tiempo se necesitarán medidas más eficaces.
En consecuencia, franceses y alemanes están pensando en firmar otro acuerdo fuera del tratado de la UE que podría incluir de 8 a 10 países de la UE.
El objetivo primordial de dicho tratado es el de una zona euro más integrada fiscalmente y posiblemente menor.
“Los alemanes se hicieron la idea. Quieren cambios en el tratado y están haciendo lo que pueden para lograrlo lo más rápido posible”, dijo a Reuters un alto cargo de la UE involucrado en las negociaciones.
Dos caminos
Aunque Alemania y Francia están convencidos de que avanzar hacia la unión fiscal, que podría allanar el camino para la emisión conjunta de bonos de la zona euro y podría darle más espacio al Banco Central Europeo para actuar con fuerza, es la única forma de adelantarse a la crisis de deuda, otros países no desean o no pueden avanzar tan rápido hacia esa meta.
No sólo Grecia, Irlanda y Portugal, que reciben ayuda de la UE y el FMI, sino también Italia y España junto a algunos países del este europeo, como Eslovaquia, que tendrían dificultades bajo sus actuales condiciones económicas para cumplir con las restricciones presupuestarias que Alemania desea, o simplemente no están de acuerdo con el objetivo.
En consecuencia, los negociadores franceses y alemanes están buscando al menos dos modelos de una integración acelerada entre un limitado número de países de la zona euro, con la posibilidad de vincular ese acuerdo al tratado de la UE a largo plazo.
Uno de los modelos está basado en la Convención de Pruem de 2005, también conocido como Schengen III, un tratado firmado entre 7 países fuera del pacto de la UE pero que fue abierto a todos los Estados miembros y más tarde alcanzó a otras cinco naciones del bloque, además de Noruega.
Otra alternativa sería contar con un acuerdo reducido entreAlemania y Francia que tome una línea similar al tratado Elíseo de 1963 al cual podrían ingresar otras naciones de la zona euro que lo necesiten, señalaron funcionarios.
La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, están planeando presentar un paquete con medidas drásticas, entre las cuales, habría un nuevo Pacto de Estabilidad, en pos de luchar contra la crisis de la deuda soberana que sacude la zona euro.
Los diarios de españa aseguran que tanto Alemania como Francia están listos para recabar el apoyo de varios países para la implementación de una disciplina presupuestaria más severa.
Fuentes del Gobierno alemán sostienen que el plan de lucha contra la crisis podría ser anunciado por ambos mandatarios europeos la próxima semana.
Asimismo, los países de la eurozona podrían evitar los largos plazos necesarios para la reforma de los tratados de la UE mediante un acuerdo entre dichos países para conformar un nuevo Pacto de Estabilidad, el cual entraría en vigor a comienzos del próximo año.
Tal tratado podría resultar similar al Acuerdo de Schengen que exime de controles fronterizos a los ciudadanos de dichos países.
En este caso, los países incluidos en el Pacto de Estabilidad tendrían que acatar las normas de control del déficit y del presupuesto nacional.
El euro fue diseñado para unir a las naciones europeas para el comercio y con fines políticos. Nació en medio de la agitación política y económica como Alemania se dirigió hacia la reunificación - luego de la caída del Muro de Berlín en 1989 – y el comunismo se desintegró en el este de Europa.
El Tratado de la Unión Europea, más bien conocido como el Tratado de Maastricht, firmado en la ciudad holandesa de Maastricht el 7 de febrero de 1992, antes de entrar en vigor en 1993.
Miembros de la Eurozona, encabezados por Alemania, se ven obligados a rescatar a las economías más débiles en una crisis financiera que amenaza a toda la existencia del bloque.
El euro fue creado en medio de economías sumamente dispares, por lo cual ha sido siempre una tarea difícil el hecho de crear una moneda única.
La política monetaria del bloque iba a ser controlado por el Banco Central Europeo, que tenía un mandato de los tipos de interés y control de la inflación alrededor del 2% o menos. Sin embargo, cada país debería mantener su propia política fiscal, los presupuestos y los bancos y emitir sus propios bonos – con precios que varían en función de los inversionistas los riesgos asociados con cada país.
La situación del euro hoy
La Comisión Europea pronostica que España no cumplirá el objetivo de déficit impuesto por Bruselas.
Los analistas daban por hecho que esto iba a suceder y el impacto de la noticia queda reducido ante la expectativa de un inminente cambio de Gobierno tras el 20 de noviembre del corriente año.
En otro plano, España seguramente se vería sometida a una presión como la que ha forzado un cambio de Gobierno en Grecia y finalmente también en Italia.
En medio de esta situación se suceden todo tipo de rumores sobre la expulsión de algunos miembros del euro, o sobre el euro a dos velocidades. La canciller alemana desmiente que tal cosa esté en sus planes, pero lo que es evidente es que la crisis ha puesto todo el peso del Gobierno de la Unión en manos de un pequeño directorio liderado por Merkel, y que ese directorio exige reformas inmediatas.
Son reformas comprensibles, que tratan de asegurar la viabilidad del euro frente a Gobiernos irresponsables cuyas políticas amenazan a los demás socios.
Sin embargo, la actual gestión de la crisis amenaza con provocar una desafección generalizada hacia el proyecto europeo.
¿Qué pasará con el euro?
Estos meses recientes se han puesto al descubierto muchas carencias en Europa, y eso podría ofrecer una buena ocasión para repensar la Unión Europea, que debe ser mucho más que una moneda única.
Por la vía actual existe el riesgo de salvar a corto plazo el euro, pero a costa de terminar con el sueño europeo. La solución de esta crisis puede tirar por la borda los sueños de cada uno de los estados de la Unión Europea. ¿Podrán los países europeos continuar con el euro y por ende con su sueño? ¿Podrán dichos países darle una salida a este dilema?
La canciller alemana, Angela Merkel, ha afirmado que nunca habrá una ruptura de la Eurozona.
Algunos bancos ya parecen no estar tan seguros, sino todo lo opuesto. En especial después de que esta semana la crisis de las deudas soberanas amenazó con llegar también a Alemania, cuando los inversores comenzaron a cuestionar la solidez de ese país como pilar fundamental de la estabilidad europea.
Mientras los líderes europeos aún dicen que no hay necesidad de diseñar un Plan B, algunos de los principales bancos del mundo y sus supervisores están haciendo exactamente eso. “No podemos, ni vamos a ser indulgentes en este sentido”, dijo Andrew Bailey, regulador de la Autoridad de Servicios Financieros de Gran Bretaña. “No debemos ignorar la perspectiva de una salida desordenada de la eurozona de algunos de sus miembros”, advirtió.
Recientemente, algunos bancos como Merrill Lynch, Barclays Capital y Nomura emitieron una lluvia de informes que analizan la probabilidad de una ruptura de la eurozona. “La crisis de deuda entró en una fase mucho más peligrosa”, escribieron analistas de Nomura. A menos que el Banco Central Europeo (BCE) dé un paso al frente para hacer lo que los políticos no logran, “a estas alturas, una ruptura del euro dejó de ser posible para ser probable”, señaló el banco.
Las principales instituciones financieras británicas, como el Royal Bank of Scotland, ya tienen sus planes de contingencia para el caso de que lo inimaginable se haga realidad.
Funcionarios de organismos reguladores de Estados Unidos presionan a bancos norteamericanos, como el Citigroup, para que reduzcan su exposición a la eurozona.
Pero las instituciones de los países grandes de la eurozona que se contagiaron de la crisis no parecen compartir la misma preocupación.
Los bancos de Italia y Francia no están elaborando planes de contingencia, por la sencilla razón, dicen los banqueros, de que concluyeron que la ruptura de la eurozona es imposible.
Aunque bancos como BNP Paribas, Société Générale, UniCredit se deshicieron demillones de euros en bonos europeos, la idea es que no hay motivos para hacer más que eso. “Mientras que en Washington prevalece la idea de que Europa puede quebrarse, aquí creemos que Europa debe seguir siendo como es -dijo un banquero francés-. Nadie cree que haya necesidad de un plan B.”
La semana pasada, los líderes europeos aseguraron estar más comprometidos que nunca con la supervivencia del euro, en especial con las elecciones presidenciales en Francia en el 2012 y Alemania en el 2013 . Merkel dijo estar dispuesta a redoblar sus esfuerzos para empujar a la Unión Europea (UE) hacia una mayor integración política y fiscal.
Esa tarea parece ser un poco más fácil ahora que la crisis se cargó a los líderes de los países más afectados por la crisis, como Italia y España. Pero sigue siendo una lucha y la semana pasada Merkel continuó con su oposición a la emisión de eurobonos con respaldo de la eurozona.
El euro, creado hace más de una década, abrió paso a años de prosperidad para sus miembros, en especial para Alemania, mientras las tasas de interés descendían y el dinero abundaba sobre la región. Hasta que hace tres años la quiebra de Lehman sembró el caos en los mercados de crédito globales. Y la crisis financiera revivió cuando Grecia quedó al borde del default.
La creación de la eurozona implicó una serie de contratos y de activos entre países, pero ninguno que previera la posibilidad de que un miembro abandonara el euro.
Merrill Lynch fue el último en emitir un informe que analiza lo que sucedería si tuviesen que volver a sus antiguas monedas. Si España, Italia, Portugal y Francia debiesen hoy reimprimir sus viejas monedas, seguramente se depreciarían frente al dólar y quedaría al descubierto la debilidad de sus economías.
Un administrador de fondos brasileño hizo un gesto de fastidio. Más que nada, hastiado del llamativo consumo de los nuevos ricos de Brasil. En una reciente fiesta de casamiento en las afueras de San Pablo, él fue uno de los pocos invitados que llegó en auto; el resto lo había hecho en helicóptero.
Todo está relacionado con las materias primas, aseguró. Sin China, nada de esto estaría sucediendo.
El ejecutivo apenas exageraba. Gran parte de la prosperidad de América del Sur de la última década se debe al boom de los precios de los commodities generado por China.
En Bogotá, Brasilia y Buenos Aires, la crisis de deuda de la eurozona es apenas un número secundario del show. El total de préstamos europeos equivalen a cerca del 15% del Producto Bruto Interno (PBI) latinoamericano, un nivel significativo pero manejable.
Europa mientras tanto representa sólo 11% del comercio de la región. Si los funcionarios brasileños ocasionalmente reprenden a sus pares de la eurozona por las políticas que se toman en esa región es porque pueden darse el lujo de hacerlo.
El show que importa es China y no la eurozona. En realidad, el crecimiento chino impacta igual o más en las economías sudamericanas que en todo el resto del mundo, calcula JPMorgan, el banco de inversión. Es por eso que para Sudamérica el mayor problema surgiría de una desaceleración de la economía china, y no de un derrumbe de la eurozona.
Los efectos son potencialmente serios. Si China crece menos, caerán los precios de las materias primas, que representan la mitad de las exportaciones latinoamericanas. Los déficits de la cuenta corriente se ampliarán. La política fiscal también tendrá que ajustarse: los ingresos relacionados con los commodities representan una cuarta parte del presupuesto de Chile y México.
Los sustanciales flujos financieros chinos que ingresan a la región también se verían afectados. La inversión extranjera directa en América del Sur ya es superior a la de Estados Unidos y Europa juntas. Las compañías estatales chinas también otorgaron préstamos multimillonarios en dólares a países como Venezuela y Ecuador, que tienen problemas para acceder a los mercados financieros.
Si desapareciera esta generosidad, sin duda se terminarían algunas de las extravagancias sudamericanas de los últimos años, como la proyección panamericana que hizo el presidente Hugo Chavez de su revolución bolivariana. Y, en términos más generales, la inversión extranjera ya no llegará tan fácilmente al sector de recursos naturales. Por el contrario, dependerá de las reformas estructurales y de la solidez de las instituciones y gobiernos.
Por lo tanto, una desaceleración provocada por China separaría el trigo de los reformistas más dinámicos de Sudamérica (lo que significaría Brasil, Chile, Colombia y Perú) de la paja de sus rezagados heterodoxos (Argentina, Venezuela y Ecuador). También revelaría qué proporción del reciente desempeño de Sudamérica se debe a sus propios esfuerzos y qué, por lo tanto, podría mantenerse.
Algunos de los cambios de los últimos 20 años han sido estructurales, y por lo tanto probablemente sean permanentes. La democracia y la estabilidad macroeconómica también están arraigadas en gran parte de la región: mantener la baja inflación ya no es la única preocupación de los fríos tecnócratas sino una meta que le hace ganar votos a los políticos. Disminuyó la desigualdad, lo que es alentador.
Estamos más pendientes de lo que sucede en Asia, que en Europa, aseguró Frank de Lima, ministro de Economía de Panamá. El hastiado administrador de fondos brasileño coincidiría con esa visión.
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