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El Banco Malo y las cedulas hipotecarias

Como se había acordado, la transferencia de los activos tóxicos se realizará en estos días, y se llevará a cabo por parte de la banca con ayudas públicas al Banco Malo.

Ahora bien dicha transferencia va a tener un efecto colateral importante y tiene que ver con las cédulas hipotecarias. Estas entidades van a tener que amortizar de forma anticipada miles de millones de cédulas hipotecarias para poder hacer esa transferencia al banco malo.

En total, deberán deshacerse de 17.000 millones de euros de este tipo de deuda, lo que va a tener un impacto de cara a la financiación en el Banco Central Europeo. Se amortizan porque parte de las hipotecas que estaban respaldando esas cédulas se llevan a Sareb.

Cédulas hipotecarias:

Las cédulas son bonos que cuentan con el respaldo de toda la cartera de préstamos hipotecarios del banco. Pero existe un límite legal para poder emitir este tipo de deuda, es decir, el volumen de cédulas no puede superar el 80% de la llamada cartera elegible. Esta cartera contiene las hipotecas tanto residenciales como comerciales que cuentan con unos requisitos específicos que las hacen de una mayor calidad.

Entre los más importantes, que el préstamo no puede superar el 80% del valor de tasación del inmueble en el caso de las hipotecas residenciales y del 60% en el de las comerciales.

Por lo tanto, para que las entidades sigan cumpliendo con ese mínimo legal, dado que el nuevo crédito no crece y algunos préstamos se van a traspasar a Sareb, no queda más remedio que ir amortizando cédulas.

Por ese motivo, Bankia, que va a transferir activos por valor de 22.318 millones de euros al banco malo, comunicó que amortizará cédulas por importe de 8.800 millones de euros. Las cifras no coinciden entre otros motivos porque buena parte de lo que se transfiere es crédito a promotor que no se utiliza como aval de las cédulas.

Se trata de dos emisiones de cédulas hipotecarias de Bankia por valor de 5.000 millones; otras tres de Bancaja que suman 1.800 millones; y otra de Caja Madrid por importe de 2.000 millones. Y ahora a Bankia le tendrán que seguir los pasos el resto de entidades con ayudas.

Ninguna de estas entidades va a tener que hacer ningún desembolso adicional de dinero para amortizar esa deuda, debido a que esos títulos no se encuentran en manos de los inversores, sino en los balances de las propias entidades.

Los inversores en cédulas de las entidades con ayudas también pueden verse afectados por la operativa. No sólo la cartera elegible se usa como garantía de las cédulas, sino la cartera total de préstamos, inclusive los de peor calidad.

Y de éstas sí se han traspasado muchas a Sareb, con lo que se produce una caída de la sobrecolateralización (% de la cartera total de préstamos sobre las cédulas). Como consecuencia, las agencias de ráting han puesto todas las notas de las cédulas en revisión. Una rebaja podría tener impacto en los precios de la deuda.

En total, las entidades financieras tienen cédulas por importe de 121.586 millones de euros.

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