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Invertir en libras

El euro continúa soñando con la posibilidad de alcanzar la paridad con la divisa británica. Desde el nacimiento de la moneda única en 1999, prácticamente nunca el euro volvió a recuperar la paridad con la moneda de Gran Bretaña.

La libra mostró todos estos años un signo de fortaleza superior a la moneda común europea. La batalla entre ambas monedas es muy reñida.

Son muy pocos los precedentes en que recordemos al euro superando a la libra. Por ejemplo en finales de 2008 y comienzos de este año, el euro marcó su máximo histórico en las 1,019 unidades por libra, o lo que es lo mismo, 0,98 libras por euro. Luego durante el mes de octubre, nuevamente se ubicó en los 1,07 euros por libra. Por último a mediados de esta semana pasada volvió a recuperarse la cotización del euro frente a la libra ubicándose en 0,9016 libras aunque esta posición no se mantuvo al cierre de la semana.

En lo que va de año, el euro se ha depreciado un 6,40% contra la divisa de Reino Unido, pero desde agosto ha recuperado un 4,93%.

Es por ello que algunos enfoques consideran que actualmente esa distancia no es tan insalvable.
Hoy por hoy, está claro que la capacidad de Reino Unido para mantener grandes déficit públicos y un nivel de deuda pública sin impulsar un alza en los tipos de interés y sin poner a la libra bajo presión significativa, es mucho menor que la de Estados Unidos.

Según las apreciaciones de la agencia de calificación crediticia Fitch, el Reino Unido exhibe una situación de riesgo potencial de perder la AAA de máxima calificación crediticia de la que gozan las grandes potencias mundiales.

El riesgo de perder esta importante credencial internacional, según los analistas se encuentra en los paquetes estímulo fiscal que Gran Bretaña continúa impulsando.

Hay una realidad, la mejoría no es lo suficientemente fuerte como para concluir sin duda que la economía ha vuelto a tasas de crecimiento positivas, según declaraciones de los representantes de la Cámara de Comercio Británica. Esto desemboca en la imposibilidad que por el momento, el Banco de Inglaterra desmonte las medidas con las que está plantando cara a la crisis.

El FMI estima que Gran Bretaña tendrá un déficit fiscal del 11,6% del Producto Interior Bruto (PIB) en 2009, el segundo más grande entre los países del G20, sólo por detrás del 12,5% de Estados Unidos.

Este cóctel repercute de forma directa en la divisa británica ya que el pesimismo en torno a la libra está alcanzando unos niveles muy elevados, y con ello se reabren las puertas de la paridad para el euro.
En la medida en que la economía del país británico, no levante cabeza, no se podrá retirar los estímulos monetarios y subir los intereses. Esto repercute de forma negativa en la posición de su divisa.

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